4 de abril 2008 - 00:00

Hasta los chismes fueron irrelevantes

Hasta los chismes fueron irrelevantes
Desde enero venimos comentando que la correlación que se ve entre el valor del dólar y el precio de los commodities, entre el dólar y las tasas, y en una medida algo menor entre el dólar y las acciones, es uno de factores que mejor explican algunos de los movimientos que se están produciendo en el mercado financiero. A grandes rasgos, entre el último día de diciembre y el mínimo bursátil del 11 de marzo, el dólar retrocedió 7% frente a las principales monedas, el petróleo y el oro avanzaron 14%, la tasa a 10 años se redujo 15% y las acciones cayeron 12%. Desde entonces, el dólar gana casi 1%, el petróleo y el oro retrocedieron 4%, la tasa subió 4% y las acciones trepan 8%.

Lo importante aquí es tener presente que esta relación en algún momento -no sabemos cuándo-se va a cortar, así que lo prudente es no confiarse demasiado. De hecho, ayer la moneda norteamericana perdió terreno frente al yen y lo ganó ante el euro, en tanto el petróleo retrocedía a u$s 104,35 por barril mientras el oro trepó a u$s 905,2 la onza. Si revisamos los gráficos, vemos que el Dow arrancó a la baja llegando a perder 0,62%, mientras que a eso de la una de la tarde entraba en territorio ganador alcanzando a trepar 0,55 por ciento. A medida que pasaban las horas, el impulso fue menguando, y hacia el cierre, el Promedio Industrial reducía la mejora a 0,16 por ciento, estacionándose en 12.626,03 puntos.

Este comportamiento habla de pocas novedades y así fue: por la mañana, lo más relevante fue el inesperado incremento de los pedidos de seguro de desempleo que se sumó a los pobres números del sector servicios (índice ISM). La suba de la tarde se vinculó a la mejora de los papeles financieros (de retroceder 1,5%, alcanzaron a trepar casi 1%, en parte gracias a Merrill Lynch) y a la fortaleza del sector "materiales" (en particular, las mineras), que cerró con una mejora cercana a 2% (los financieros acotaron a 0,5%). Las palabras de Bernanke y de otros oficiales del gobierno defendiendo ante el Congreso el rescate (o regalo) de Bear Stearns no ocupó más que el centro del chismorreo del mercado. Conclusión: sin definiciones.

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