Sin acuerdo con el FMI, hubiera significado que el gobierno argentino le declaraba la guerra al mundo económicamente civilizado. Pero ayudar, no ayuda en nada. Queda claro ahora que si hay algo que irrita al mundo y que a la Argentina le provoca pobreza es esa teoría de pensar que sin pagar las deudas nos irá bien. No hay recuperación. Hay sí expectativas positivas por la salida política y la continuidad del proceso democrático, que ahora está suspendido, con un presidente designado por políticos. La realidad es que este gobierno cierra un ciclo de 3 años de progresismo en la Argentina, que llevaron al país a un nivel de pobreza de 60%, 20% de desempleo, un récord histórico de indigencia y dos millones de personas viviendo de los subsidios.
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