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10 de septiembre 2002 - 00:00

Hay que enfrentar ahora la recesión

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Parecería que lo único que persiguen es negociar -con quien resulte posible ganador en la batalla del poder- una retirada medianamente segura y sin persecuciones judiciales o políticas; el salvoconducto para un retorno a la paz del hogar y del olvido para algunos; la negociación de un territorio delimitado de poder acotado en el futuro, para otros.

Lo cierto es que, mientras tanto, el país sigue envuelto en la recesión más tremenda que se recuerde y en la batalla verbal más inconsistente en cuanto a las posibilidades ciertas de superación de ese estado. Ningún candidato brinda soluciones concretas. Nadie propone medidas específicas. La lucha de camarines antes de salir a la escena electoral es simplemente de coqueteo especulativo con el electorado. «Dime qué quieres escuchar para apoyarme hoy... y eso diré; pues necesito subir en las encuestas.» Este parece ser el secreto de la hora.

Todo se resume en generalidades, promesas vagas, exitismo y consignas efectistas. Nadie explica a ciencia cierta qué hará si es elegido y cómo lo hará. La Argentina necesita para salir de esta recesión: i) inversión nacional y extranjera, ii) ayuda de los organismos internacionales de crédito mediante el suministro de fondos frescos.

Y esto, en la Argentina de hoy, es impensable. Los inversores nacionales genuinos están muy golpeados por las medidas tomadas por el gobierno y no invertirán más sin nuevas reglas claras y concretas; los inversores extranjeros no vendrán a invertir porque no hay seguridad jurídica ni estabilidad económica en el país, y los organismos internacionales de crédito, por ahora, no nos ayudarán con fondos frescos, pues no hay política monetaria, fiscal, económica ni financiera seria; tampoco gobernantes creíbles. Y el mundo advierte que no hay perspectivas de que esto cambie en el corto plazo. Pero los días pasan, y el país se está destruyendo.





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