El Estado les pagará a los acreedores hipotecarios la deuda en mora con bonos. Así lo establece la reglamentación que está en plena elaboración y que define un salvataje para los deudores, que podrán refinanciar el crédito a tasas más bajas y con un año de gracia para volver a pagar.
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Todavía no se dispuso cuál será el título que ofrecerán a los acreedores, pero se descartó la idea de entregar un BODEN 2008. Podría ser, más bien, una serie de BOCON (Bonos de Consolidación), cuyo capital se ajustará por CER, pero cuyo vencimiento caería recién después de 2010. Lo que aún no está definido es si los bonos se aplicarán sólo a la deuda vencida entre el 1 de setiembre de 2001 y el 11 de setiembre de 2003 o si también se pagará con títulos las futuras cuotas del préstamo. La alternativa es que estas cuotas sean canceladas en efectivo por el Fondo Fiduciario que manejará el Estado.
Esto implica que los bancos recibirán más títulos públicos en sus carteras, es decir, que aumentará su exposición a activos del Estado. Las entidades ya adelantaron que aceptarán este plan, con lo cual no avanzarán con el remate de las hipotecas de los deudores morosos.
El gran problema se producirá con los acreedores privados, que obligatoriamente deberán aceptar este esquema, perdiendo el derecho a ejecutar a sus deudores en mora. De todas formas, como se exige que el préstamo haya tributado los impuestos correspondientes dejará una enorme cantidad de casos sin la posibilidad de disponer del salvataje del Estado.
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