Huir del dólar
El dólar continúa en caída libre. El euro volvió ayer a superar el nivel de u$s 1,52 y las principales monedas del mundo continuaron ganando espacio. Todo apunta contra el dólar: la perspectiva de una recesión en Estados Unidos, la fuerte baja de la tasa por parte de la Reserva Federal y un gran déficit fiscal por el gasto de la guerra con Irak. Los inversores se alejan y optan por monedas alternativas como refugio de valor, entre las que sorpresivamente sobresale el real brasileño. Fue la de mayor apreciación en 2007 y apunta a repetir este año.
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Lo que más afecta a los inversores es la debilidad de los bancos. Nadie se anima todavía a ponerles una cifra definitiva a las pérdidas por la exposición a créditos «subprime», pero algunos informes sugirieron que la cifra podría extenderse a los u$s 600.000 millones.
Como resultado, se viene produciendo un fenómeno singular en las últimas jornadas: se mantienen y hasta suben fuerte por momentos las acciones vinculadas con el sector petrolero, pero se desploman las entidades financieras. Las acciones del Citi, que habían tocado el año pasado niveles superiores a los u$s 55, no paran de derrumbarse y se ubicaban ayer en sólo u$s 23. Significa que el banco perdió la mitad de su capitalización bursátil en poco más de seis meses. Y algo similar sucedió con el resto de las acciones financieras, tal como lo reflejan los distintos índices relacionados con el sector.
El mercado aguarda ahora nuevos indicadores de actividad en los Estados Unidos, hoy -por ejemplo- relacionados con el uso de servicios públicos. Además, Ben Bernanke volvería a hablar ante el Congreso y podrían surgir más definiciones sobre la política relacionada con las tasas de interés. Por lo pronto, aumentaron las chances de una reducción de 0,75% por parte de la Fed en su reunión del próximo 18 de marzo. Así lo indicaba, al menos, la cotización a futuro de los bonos del Tesoro. Es que cuando aumenta la volatilidad en Wall Street, enseguida se deduce que Bernanke bajará de manera aún más agresiva las tasas para sostener el crecimiento.
En cuanto al futuro del dólar, cuya debilidad hoy es un factor de desestabilización, algunos informes sugieren la necesidad de acciones coordinadas entre los principales bancos centrales del mundo. Un trabajo del UBS indica que Estados Unidos, Europa y Japón deberían actuar de manera «coordinada». Se entiende que será poco lo que puedan realizar el Tesoro norteamericano o la Fed de manera autónoma para defender la cotización. En abril deben reunirse los ministros de Economía del G-7 en Washington para discutir sobre la evolución de las finanzas a nivel mundial. Y una forma de preparar dicho encuentro podría ser una acción coordinada para influir en la cotización de las monedas.




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