Sólo como dato anecdótico, puede apuntarse que la semana terminó por dejar un ligero saldo favorable al Merval, de irrelevante 0,4%, pero con signo igual o el opuesto. Con marca de mayor magnitud, o neutra, la preocupación del mercado atraviesa líneas más vitales que el juego de superficie en cotizaciones diarias. Y se volvió a observar una contracción de volumen en las últimas ruedas, para culminar el viernes con solamente 65 millones de pesos para acciones. En este caso especial, participando de una escasez general para activos bursátiles. Porque con negocios inferiores alcanzó una franja de casi 12 por ciento sobre totales generales.
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La aparición de tomadores fuertes sobre bonos indexados y la creencia de un ritmo de inflación que puede recalentarse nuevamente sacaron de juego a papeles de Bolsa. Las acciones atravesaron zona de sequía de órdenes, sin poder hallar todavía un rumbo cierto para la tendencia.
Las mejoras, los rebotes, esa cuenta global del índice quedando en positivo fue logrado a contramano de los principios básicos: recuperando precios, decreciendo en volumen, como si la oferta resultara gestora y eventual aliada de las cotizaciones, a falta de una corriente firme de toma de posiciones. Nadie cree demasiado en tales «logros» que penden de un hilo, aunque se haya ganado tiempo: para tratar de ver más claro.
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