Advierten que la indigencia en 2020 fue la más alta de la década

Economía

La tasa de indigencia pasó del 5,7% en 2010 al 9,8%, según el Observatorio de la Deuda Social de la UCA. Sin asistencia social, ese número hubiera trepado al 27% de la población.

La indigencia casi logró duplicarse en una década. En 2010 era del 5,7% de la población y en 2020 llegó al 9,8%, siendo del 15,7% en el caso de los niños. Así se desprende del último informe de la UCA sobre los efectos de la pandemia. Según la medición del INDEC, fue del 10,5%. Este deterioro de las condiciones de vida de las personas, que no pueden acceder a una canasta básica de alimentos, ocurre con asistencia social récord, que llegó al 79,7% de la población en hogares pobres. Sin las transferencias realizadas el año pasado, como el IFE, la AUH o la tarjeta Alimentar, la tasa de indigencia hubiera trepado al 27% de la población, casi tres veces el dato actual, según estimaciones de la UCA.

“La indigencia casi que se duplica en una década, y podría haber sido peor sin los programas sociales”, afirmó Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, y uno de los autores del informe. Según el economista, esto se debió a que los hogares pobres se enfrenaron a dos problemas: “El primero es la pérdida de trabajo, y la alta competencia que hay inclusive en el mercado informal, por lo que el que mantiene el empleo, tiene menos remuneraciones o se precariza. A esa pérdida o reducción de ingresos se le suma la inflación, sobre todo en alimentos, por lo que cada vez alcanza menos para acceder a una canasta básica de alimentos”.

Los hogares considerados indigentes son aquellos cuyos ingresos no les permiten adquirir el valor de una canasta básica alimentaria, que tiene una serie de productos para cubrir un umbral mínimo de necesidades energéticas y proteicas. En la actualidad, esa canasta para un hogar es de $25.685, superior a un salario mínimo de un trabajador en blanco.

En 2010, cuando inicia la serie de la UCA, la indigencia era del 5,7%. En 2011, la expresidente Cristina Kirchner inicia su segundo mandato con 4,2% de población indigente. En 2015, termina su mandato con 4,5%. En 2016, primer año del expresidente Mauricio Macri, subió al 6,6% y termina su presidencia en 8,4% en 2019. En 2020, primer año del presidente Alberto Fernández, llegó al 9,8% según la UCA y 10,5% según el INDEC. El período de comparación es el tercer trimestre (julio-octubre).

Se trata del valor más alto de la década, debido a la llegada de la pandemia. “Hacia mediados del año 2020, la caída precedente en los niveles de ingreso fue agravada por un mayor retroceso del dinamismo en el mercado laboral. Tras esta circunstancia habrían operado la prolongación y profundización del escenario recesivo con la llegada de la pandemia, el establecimiento de medidas de aislamiento y las limitadas medidas de compensación económica instrumentadas”, describió el informe.

El aumento de la indigencia tiene efectos “regresivos” sobre la igualdad económica. Afecta con más intensidad a niños y adolescentes: mientras que a nivel general alcanzó el 9,8% de la población, fue del 15,7% para chicos de 0 a 17 años. Con respecto al estrato socio ocupacional, la indigencia fue más elevada en los hogares donde el principal sostén es la clase trabajadora marginal, donde llegó al 23,4%. A nivel regional, las brechas entre los hogares históricamente más favorecidos/desfavorecidos, se acentuaron. En el conurbano bonaerense, llegó al 13,6%. La menor tasa la tiene la Ciudad de Buenos Aires, con un 4,1%, aunque con un fuerte aumento en el último año (en 2019 era del 2,4% en CABA).

El informe del Observatorio de la Deuda Social realiza estimaciones de qué hubiera ocurrido sin la asistencia otorgada en el primer año de la pandemia. Mientras el nivel general de indigencia fue de 9,8%, sin la tarjeta Alimentar hubiera trepado al 11,3% y sin el IFE, al 18%. En tanto, sin todos los programas sociales, hubiera alcanzado el 27,7%. En 2020, la encuesta registró un récord en la cantidad de población alcanzada por la asistencia social. En 2010, la cantidad de personas asistidas era del 32,9%. En el 2015 subió al 40,3%, cae hacia 2018 y vuelve a subir en 2019, cuando llega a 43,8% de población asistida. En el año de la pandemia, la ayuda social llegó a más de la mitad de la población (55,4%). Desagregado por población en hogares pobres, la asistencia llegó al 79,9% de las personas. “En este contexto de emergencia, no se puede achicar el gasto. Pero lo que se necesita para bajar la indigencia es más trabajo y bajar la inflación, o al menos alguna de las dos”, concluyó Salvia.

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