Diálogos de Wall Street

Economía

¿Cómo terminará la fiesta inolvidable? Responde Gordon Gekko con todas las luces encendidas.

Periodista: La Bolsa crece exuberante, la economía se acopla y ahora la Fed dice que se dispone a dejar correr un poco más la inflación a cambio de alentar una recuperación robusta del mercado de trabajo. Todo muy bien. Es una fiesta inolvidable. El Nasdaq y el S&P500 suman récord tras récord. Me pregunto, eso sí, ¿cómo va a terminar?

Gordon Gekko: Cuando toque corregir, agárrese fuerte.

P.: ¿Cómo se entiende el cambio de postura de la Fed?

G.G.: Es el desenlace de un proceso prolongado de revisión. Muy anterior a la pandemia. Ya estaba previsto de antemano.

P.: Pero el anuncio se hizo después. Y todo lo que se resuelve hoy en día tiene muy presente a la enfermedad. ¿O me equivoco?

G.G.: No. Es un cambio de política que sintoniza con la necesidad de lidiar con el covid. Ratifica el compromiso de mantener una política expansiva todo lo que haga falta. El mensaje es que la Fed puede permitirse un “trade-off” entre actividad económica e inflación que es más tolerante con la inflación que en el pasado. Y que pondrá un énfasis especial en los beneficios derivados de la creación sostenida de empleo.

P.: ¿Es un banco central más humanista? Con visión sudamericana, uno diría que empieza a jugar con fuego. Es fácil darle unas palmadas a la inflación cuando está calma, lo difícil es enlazarla una vez que se dispara.

G.G.: Como señaló Ben Bernanke, es importante mantener el proceso continuo de análisis y revisión de la política monetaria. Lo que hoy sirve puede no ser el enfoque óptimo dentro de unos pocos años.

P.: ¿Bernanke sostiene una visión crítica?

G.G.: Dijo que lo anunciado es “incompleto” y “aspiracional”. Tiene razón. La Fed debe todavía muchas explicaciones. ¿Cómo empalmará la compra de activos con esta nueva modalidad? Uno imagina que la herramienta de la “forward guidance”, o sea, la comunicación, tendrá un papel esencial. Pero ¿cómo se utilizará?

P.: ¿Se apresuró Powell en hacer los anuncios?

G.G.: Faltan los aspectos operativos, dijo Janet Yellen, quien estaba en la misma reunión de Brookings. Falta presentarlos en sociedad, no quiere decir que la Fed se olvidó de pensarlos. Ya los veremos próximamente.

P.: Como sea, la economía tiene todavía que superar la pandemia. Ni la actividad ni la creación de empleos ni la inflación incurrirán en excesos de fogosidad en lo inmediato. No hay peligro de recalentamiento a la vista, salvo en la Bolsa (que sí puede vivir de puras expectativas). Lo que diga la Fed, bajo esa óptica, ¿no es una trivialidad?

G.G.: Mírelo con ojos europeos. De repente, un indicador temprano de inflación anticipa que en agosto los precios minorista cayeron 0,2%. Es un shock. ¡Atención! No es el escenario que tenía en mente el BCE. Sería la primera lectura negativa de precios minoristas desde 2016. Y se aleja mucho de la meta del banco central, una inflación inferior pero cercana a 2%. Para peor, el euro se aprecia sensiblemente. En comparación con el dólar, trepó al escalón más alto de los dos últimos años. ¿Se durmió el BCE y no vio venir una posible racha deflacionaria? La Fed con su nuevo mantra de perseguir una inflación promedio de 2% instaló un mástil flexible para las expectativas, que por ejemplo sería muy útil si estuviera en los zapatos del BCE.

P.: ¿Y qué puede mostrar Christine Lagarde al frente del BCE? ¿Tendrá que inventar una trivialidad parecida?

G.G.: Si la situación persiste, no le vendría mal. Piense que el banco central más que duplicó la compra de activos desde 2016. Y la inflación minorista núcleo que registraba una variación interanual de 1,2% en julio cayó a 0,4% en agosto. Es un desvío que se ensancha y que no se podrá ignorar.

P.: Lael Brainard, gobernadora de la Fed, dijo ayer que la economía de los EE.UU. necesitará más estímulo en los próximos meses. Si uno repara en la Bolsa, se pregunta: ¿será tan así? ¿Wall Street sube sin pausa porque anticipa una economía saludable o porque se empachó con tanto estímulo?

G.G.: La verdad es que el estímulo se cortó. Y si se hacen los números, nos espera un frenazo brusco por culpa de la caída del ingreso personal. Wall Street se eleva porque piensa que los políticos lo van a reponer, pero la respuesta se dilata. Yellen escribió la semana pasada que a 30 millones de hogares les faltó alimento por el recorte de los pagos extraordinarios. Ahí ya se acabó la fiesta, y conste que era modesta. Y lo que se necesita son transferencias, política fiscal. No es tanto lo que la Fed puede aportar.

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