Gustavo Domínguez. CIO de la empresa de servicios financieros AdCap, consideró que la fuerte suba de la inflación de abril en Estados Unidos (subió a 0,8% cuando se esperaba 0,2%) no impulsará una suba de la tasa de interés de la Reserva Federal y por lo tanto, el escenario de precio de materias primas récord que beneficia a países como Argentina no se verá alterado.
Desde Estados Unidos advirtió no obstante que el año próximo “no se van a estar viendo los precios máximos” que se registran por estos días y señaló que todavía “hay que esperar” en el caso de inversores que quieran volver a apostar por Argentina debido a que no se ha cerrado el acuerdo con el FMI. A continuación la charla que el analista mantuvo con Ámbito:
Periodista: ¿Sorprende la suba de la inflación de abril en Estados Unidos?
Gustavo Domínguez: Creo que los analistas corren detrás. Mucha gente estuvo acumulando dinero en estos meses por la suba de Amazon y bitcoin, entre otras cosas. Hay mucha riqueza generada en este último año. Hay una parte de Estados Unidos que está sufriendo porque no tiene trabajo pero tienen los cheques del gobierno. Pero hay otra parte que se ha llenado de dinero y que ahora sale a gastarlo.
P.: ¿Qué está haciendo el público con sus dólares?
G.D.: Esta gente va a viajar, va a comprar automóviles. El mercado de autos está con un cuello de botella. En el caso de automóviles usados se paga un precio superior, incluso de lo que piden los vendedores. Hay lista de espera en autos nuevos de seis meses. Eso se combina con una oferta de bienes restringida. Por ejemplo, uno va a un restaurante y tiene la mitad del menú normal todavía. No se han ajustado.
P.: ¿Es como que la demanda va más rápido que la oferta?
G.D.: Uno va al supermercado y tiene la mitad de productos. Si uno quiere comprar electrónicos está la mitad de la oferta. Antes uno quería poner un piso de mármol en la casa y el pedido llegaba en tres semanas, ahora demora cuatro meses. La oferta de bienes y servicios en Estados Unidos no está adaptada a una situación normal, lo que es razonable, porque las empresas no iban a estar acumulando inventario sin saber cuando se volvía a la normalidad.
P.: ¿El origen de esto es la emisión de dinero que hizo el gobierno de EE.UU.?
G.D.: La inflación es un fenómeno monetario y la velocidad del dinero probablemente esté comenzando a aumentar. Hay inflación cuando hay circulación de dinero. Si uno emite dinero, como ocurrió durante muchos años, pero termina en las reservas de los depósitos de los bancos, no hay inflación. Lo que está ocurriendo ahora es que la emisión no se está depositando en los bancos. Se está manifestando en los gastos y con una cadena de suministros que no está adaptada.
P.: ¿Entonces esto que se vio en abril es temporario?
G.D.: Tengo la impresión de que esta inflación es un fenómeno temporario. Todo el mundo estaba esperando que subiera, quizás no de la magnitud que estamos viendo. Creo que este fenómeno va a durar tres meses. Creo que va a haber presiones inflacionarias. Se suma esto el ciberataque que hubo a una planta de distribución de petróleo del este de Estados Unidos que provee el 45% de la nafta que se consume. Así que no sólo va a haber menor oferta sino precios de los combustibles subiendo. Pero este es un fenómeno muy temporario.
P.: Dicho de otro modo, esto no sería un fenómeno estructural que obligue a una suba de las tasas a la Fed…
G.D.: No creo que esto sea un ajuste estructural. Me parece que es temporario, porque sigo convencido de que los efectos enormes estructurales de la alta productividad del sector privado de la economía global van a seguir. Tienen una influencia mucho más poderosa que este recalentamiento temporario de la demanda.
P.: ¿Supone entonces que la Fed no subirá la tasa y tratará que el fenómeno se ajuste solo?
G.D.: Sí, eso es lo que creo. Porque tenemos una situación en la que hay una fricción en el mercado de trabajo. Hay enorme cantidad de demanda pero la oferta no es del tipo del que se demanda. Entonces el desempleo ha caído pero no tanto. La cantidad de nuevos empleos del último mes fue un cuarto de lo esperado. Por otro lado, hay un montón de gente que sigue cobrando el cheque del gobierno y por eso no sale a buscar. Hay un montón de fenómenos que están ocurriendo que no tienen precedentes.
P.: ¿Si la Fed no sube la tasa entonces el escenario actual del precio de las materias primas, mirando a Argentina, no cambia mucho?
G.D.: No creo. Igualmente el año próximo no se estará en los máximos que se están viendo. Va a haber un crecimiento de la economía real en Estados Unidos y luego en Europa. Latinoamérica va a empezar a crecer fuerte en los próximos meses.
P.: Lo que uno puede suponer es que si la Fed subiera la tasa, el escenario de viento de cola para Argentina cambiaria...
G.D.: A los banqueros centrales le va a temblar la mano antes de subir la tasa. Van a esperar. Si la inflación estructural no cae por debajo del 3%, entonces sí, pero no lo veo como un escenario probable.
P.: ¿Igual Argentina sigue fuera del foco de los inversores?
G.D.: Sí, pero eso no quiere decir que no haya oportunidades de corto plazo. Lo que pasa es que ahora parece que no van a buscar un acuerdo con el FMI antes de las elecciones. Puede haber mejoras temporarias porque hay bajos volúmenes de transacción con bonos de deuda entonces por poco que aparezca una demanda se pueden mover los precios. Igualmente todavía hay mucha incertidumbre. Hay que esperar.
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