• Los gastos de funcionamiento de la Administración Nacional (consumo y operación) aumentaron 35%, fundamentalmente por la devolución de 13% en las remuneraciones a los empleados públicos.
• Las transferencias al sector privado aumentaron 63% por los gastos del plan Jefas y Jefes de Hogar.
• Las transferencias al sector público subieron 27%, debido a mayores giros por coparticipación a provincias.
• Respecto del aumento de la inversión pública de 72%, se debe básicamente a la cancelación de deuda flotante.
Pero Ecolatina advierte que la comparación en términos reales resulta distinta ya que se registra una caída del gasto primario.
«En consecuencia, se observa una ligera baja en las erogaciones tras la fuerte caída (de 30% real) que sufriera el gasto tras el estallido de la convertibilidad. Si bien ahora leve, el recorte del gasto estatal se produce en momentos en que se encuentran vigentes más de 2 millones de planes asistenciales y en un marco de saneamiento de las finanzas públicas, ya que la Tesorería ha cancelado deuda flotante.»
«Más allá de las variaciones nominales o reales de las erogaciones de la administración nacional, lo que realmente importa desde el punto de vista del análisis económico, es el tamaño del gasto público en relación con el conjunto de bienes y servicios generados por la economía (o sea el PBI).»
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