El final de una etapa; ¿el comienzo de otra? El grupo holandés ING, que decidió marcharse del país, concretó ayer la venta de su edificio en Puerto Madero, bautizado pomposamente en su momento como «Puerto León» (ese animal es el símbolo internacional del grupo financiero). La compradora fue la española Grupo Mapfre, que igual que el ING se dedica a los seguros. Los holandeses mantienen como única actividad la administración de su cartera de asegurados, para lo que -obviamente- su edificio en la ribera este de Puerto Madero les quedó enorme. Se trata de un «corporate building» de unos 20.000 metros cuadrados, superficie que representa cerca de 20% del total de metros que se comercializan por año en el mercado de oficinas «premium».
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Si bien no se informó el precio, fuentes especializadas aseguraron que el valor «no puede haber bajado de los u$s 40 millones; las oficinas de primera calidad ya están cotizándose a u$s 2.000 el metro cuadrado, lo que se va acercando a los valores que tenían antes del colapso de fines de 2001».
La operación se suma a otras fuertes compras en el mismo renglón anunciadas la semana pasada (una de ellas, la del edificio en la avenida Corrientes conocido como «Banco de Tokyo»), lo que marcaría un renacimiento del mercado de oficinas, que un año después comienza a acompañar el incipiente boom de las propiedades para vivienda. El «broker» que intervino en la venta fue CB Richard Ellis.
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