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Las ventas comenzaron luego de que el banco de inversiones Merrill Lynch redujera sus perspectivas de ganancias para el gigante Intel a 75 centavos de dólar y estimara que sus ventas durante el segundo trimestre del año no variarán respecto de las del primero. Al unísono la firma anunció que reducirá el precio de sus chips para ordenadores con el objetivo de hacer frente a la fuerte competencia en este segmento del mercado. Lo cierto es que a raíz de todo ello las acciones de Intel cerraron con un caída de 1,08%, arrastrando consigo a gran parte del panel.
Pero el otro factor que desalentó a los inversores fue un informe realizado por The Conference Board que mostró que las expectativas de los consumidores sobre la economía disminuyeron por segundo mes consecutivo. En opinión de los analistas, ello crea un manto de dudas sobre la cercanía de la recuperación económica estadounidense.
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