El Estado intervendrá en la «guerra de la leche» y tratará de descomprimir la situación de tensión planteada luego de que las usinas lácteas anunciaran un recorte en el precio que les pagan a los tamberos y éstos amenazaran con un paro de actividades.
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Los productores de leche definirán este viernes una medida de fuerza, que consistiría en la paralización de las entregas por un tiempo determinado, con el fin de perjudicar a las usinas con la falta del insumo principal.
Aunque el perjuicio no llegaría al consumidor, que disminuye la demanda de lácteos, la decisión muestra la debilidad de la «cadena de la leche» y el Estado intentará medir las fuerzas de los distintos sectores.
«En menos de un mes se terminará un trabajo que intenta determinar si existen posiciones dominantes y situaciones de abuso en los eslabones de la cadena láctea. La investigación dará pie a la apertura de expedientes y pedidos de informes en el marco de la Ley Nacional de Defensa de la Competencia, que prevé sanciones para determinadas situaciones como la concentración de la demanda», informaba ayer a este diario Juan Linari, el coordinador del Programa Nacional de Política Lechera de la Secretaría de Agricultura. En realidad, el gobierno intenta demostrar, como ya lo hizo el año pasado, que en el sector lácteo los operadores del área son pocos y que pueden fijar el precio de manera unilateral. Otra idea es generar sólo con la apertura de la investigación un freno para nuevos aumento de precios de venta al público en manos de los supermercados.
Desde el gobierno analizan también la posibilidad de que este nuevo conflicto por el precio de la leche sea la consecuencia de viejas rencillas entre los tamberos y la industria. «Por una cuestión estacional, cuando llega la primavera, la producción aumenta y caen los precios en el mercado interno», indica Linari, aunque la tendencia a mediano plazo no es bajista ya que «descendió 14% la producción argentina, hecho al que se sumó la caída de 20% en la producción de Santa Fe por las inundaciones».
• Estrategias
Mientras desde Agricultura se pretende determinar las aristas conflictivas de la relación tambero-industria, desde la Secretaría de Industria se maneja otra estrategia: incluir a los supermercados y convocar al eslabón más conflictivo en la conformación del precio al consumidor. «Se intentará analizar la comercialización y determinar cómo se forma el precio y en qué medida esto afecta al consumidor», se indica en el área de Subsecretaría de Defensa del Consumidor. Algunos sectores privados sostienen que la visión de esta Subsecretaría de Industria es ingenua. Las diferentes gestiones de gobierno fracasaron a la hora de convocar a los supermercados en una mesa de negociación junto a tamberos e industriales.
Lo cierto es que el conflicto parecería no tener solución en el corto plazo, a menos que interceda directamente Economía, tal como lo hizo a principios de este año, cuando acordó directamente con una de las principales industrias lácteas y fijó una canasta con precios de venta al público, lo que obligó a las otras usinas a alinearse en un rango de precios para no quedar afuera de un mercado altamente competitivo.
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