Londres (Reuters) - Al tiempo que la turbulencia financiera golpea a las materias primas negociadas en la Bolsa como el cobre y el oro, los operadores están preparándose para ingresar los metales de alta tecnología, un mercado opaco que ofrece grandes recompensas y enormes riesgos.
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Los inversores más acostumbrados a la transparencia de la Bolsa de Metales de Londres están comenzando a considerar la negociación de sustancias exóticas extraídas en Rusia, China y Africa subsahariana, conocidas como « metales menores», atraídos por las perspectivas de una demanda en constante crecimiento.
«Los metales menores son especiales debido a la proliferación de las aplicaciones en las que son utilizados, son todas conducidas por la tecnología», dijo Anthony Lipmann, cuya firma Walton & Co. ha estado negociando metales menores desde 1953.
El cobalto, por ejemplo, es usado en baterías de laptop y en motores de aviones; el rodio se utiliza en conversores catalíticos y el indio es un ingrediente esencial en los televisores de pantalla plana.
Utilización
«Los metales menores son generalmente utilizados en aplicaciones avanzadas de muy alta tecnología, como también en las que reducen el impacto de la contaminación. Se predice que la demanda de la mayoría de los metales se incrementará», afirmó Tony Southgate, un experto en cobalto contratado recientemente por LN Metals.
Si la demanda crece, el precio de estos metales también debería subir, argumentan operadores.
Las materias primas, desde el petróleo al aluminio, están mucho más caras que a principio de la década, en parte como resultado de la industrialización china. A su vez, los movimientos de los precios son aun más extremos en el mercado de los metales menores.
Operadores que predijeron la escalada del cobalto desde los u$s 6 a los u$s 30 en los últimos cinco años, o que compraron rodio cuando languidecía a alrededor de u$s 500 por onza para venderlo a u$s 6.000 unos pocos años después, pueden haber obtenido ganancias fenomenales.
«La volatilidad puede resultar en enormes movimientos de precios», indicó Southgate, «y si se es oportuno puede significar grandes recompensas».
Para tener una idea, LN, mejor conocida como operadora de metales básicos, es una de las firmas que están entrando al mercado por primera vez, mientras que otra es Louis Dreyfus Commodities, una comercializadora de algodón, café y cobre con sede en Suiza.
Ambas compañías han reclutadoespecialistas en metales menores experimentados por su conocimiento y sus agendas de contactos.
«No es como apostar», señaló Roland Chavasse, ejecutivo del grupo de la industria Minor Metals Trade Association (MMTA). «No debería estar involucrada la suerte. Se trata de las relaciones en el mercado», agregó.
En un mercado no regulado, como el de los metales menores, que opera sin un mecanismo de precios transparente, la personalidad y la relación entre productores y consumidores es crucial.
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