''Inversores ven a la Argentina como un defaulteador serial''
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Para Mondino, el plan antiinflacionario del gobierno no resistiría un «curso elemental de economía».
Lamentablemente, la inversión aumenta sólo marginalmente el stock de capital. Si invertimos 25% del PBI, aumentará cerca de 8% del capital. Pero por cada punto de aumento del capital, el PBI aumenta menos de 0,5%. Así, aunque invirtiéramos una barbaridad, la probabilidad de que generemos aumentos del PBI de 9% es pequeña. A menos que también aumentemos la productividad. Y aquí el ambiente de negocios es crítico.
P.: ¿Cómo impactan las sospechas sobre las estadísticas oficiales en el clima de negocios?
G.M.: Es difícil imaginar un país que sea atractivo cuando su oficina de estadísticas está percibida como abiertamente engañando a la sociedad. Esto impide hacer cálculos razonables sobre quien lleva adelante un proyecto de inversión. Hoy sabemos que la inflación no es 8,5%, pero no sabemos si es 15%, 20% o 25%. No sabemos si el desempleo es 7% o 8,5%. Tampoco si crecimos 8,7% o 7,5%. Desde la perspectiva de un inversor que mira al futuro y no al pasado, lo que quiere saber es qué tasa de retorno obtendrá en la realidad. Si el gobierno le dice que será de 15% nominal porque es una « rentabilidad razonable» dada la inflación que el INDEC dice que fue, y la inflación de verdad es de 20%, nadie en su sano juicio llevará adelante el proyecto de inversión. El gobierno quiere que haya más inversión, pero al mismo tiempo le dispara directo al corazón.
P.: ¿Entonces los inversores temen hacer negocios aquí?
G.M.: Muchos inversores ven a la Argentina como un «defaulteador serial», un país que siempre cree que puede salirse con la suya (al menos por un tiempo), se escabullirá y violará sus compromisos. Por lo tanto, lo del INDEC es percibido como una forma de default diario por muchos inversores. En una gran proporción esos son ahorristas argentinos. Por ejemplo, los fondos de pensión tienen más de 35% de la deuda que indexa por CER. Luego, están las tenencias de la ANSeS, los bancos, las empresas de seguro y los particulares argentinos. Nosotros mismos somos dueños de dos tercios de la deuda que ajusta por CER. El gobierno ahorra, pero el país paga un costo descomunal por esto.
P.: ¿Debe seguir sosteniéndose el tipo de cambio alto, aún mientras en el mundo el dólar cae?
G.M.: El tipo de cambio es la única ancla nominal que tiene este gobierno.
Desafortunadamente, nadie cree en el programa monetario del Banco Central, ni en que haya restricciones creíbles a los aumentos de precios y salarios. En casos como éstos, el tipo de cambio se transforma en una especie de punto focal de las expectativas. Si se mueve erráticamente, se pierde uno de los elementos que tienden a dar estabilidad al sistema. Pero hay que tener cuidado. No se debe intentar ponerle un piso (y no un techo) al tipo de cambio en un nivel francamente subvaluado, porque esto engendra problemas de inflación que luego se desarrollan. Lo lógico sería llevar rápidamente el tipo de cambio a un nivel más cercano a un equilibrio de largo plazo (hoy seguramente por debajo de 3) y luego optar por algún mecanismo para anclar las expectativas: programa monetario, metas de inflación, tipo de cambio.
P.: ¿Y si se continúa con esta política, como parece ser el plan del gobierno?
G.M.: Se genera una presión inflacionaria que se transforma en un problema más grande. Lamentablemente, a la debilidaddel peso se le sumó la debilidad del dólar y hoy la Argentina tiene una inflación latente muy significativa por delante.
P.: ¿Son suficientes los datos de crecimiento económico para que los inversores se fijen en la Argentina?
G.M.: No. El crecimiento es bueno pero la inversión busca rentabilidad, estabilidad y predictibilidad, derechos de propiedad firmes y un horizonte temporal largo. La Argentina tiene números de crecimiento extraordinarios pero la pregunta que más frecuentemente escucho entre empresarios es: ¿Cómo es posible que haya inversión dado el ambiente de negocios, regulatorio e impositivo? La respuesta que lamentablemente tengo es que tenemos inversión porque hemos crecido. Esto es crítico, porque cuando los factores que dieron lugar a ese crecimiento (externos e internos) se reviertan, la inversión podría caer fuertemente y entonces podríamos encontrarnos con que estos cinco años de crecimiento más que récord, fueron un espejismo.
P.: ¿Impactará en la Argentina la crisis de Estados Unidos?
G.M.: La situación de EstadosUnidos tendrá tarde o temprano una repercusión sobre todo el mundo. Creo que el país comenzó a partir del cuarto trimestre del año pasado, un período de muy bajo crecimiento o inclusive de recesión que durará muchos trimestres. No nos enfrentamos a una rápida recuperación (aunque podría haber un rebote transitorio en la segunda mitad de este año) sino a un proceso largo y complejo. La Argentina puede sufrir porque pueden verse afectados los precios de los commodities que tanto nos han ayudado y porque los mercados podrían operar en condiciones traumáticas por muchos meses y nuestro país necesitará emitir deuda en forma significativa el próximo año.
P.: ¿Hay riesgo de que haya fuga de capitales?
G.M.: Puede producirse una pequeña fuga de capitales, si es que la gente percibe que el mundo y los países emergentes en particular, no son tan seguros. Yo soy razonablemente optimista y creo que estos escenarios lúgubres tienen bajas chances de materializarse. Es más probable que la Argentina sufra en el futuro por nuestros pecados y no por los ajenos.
Entrevista de Florencia Lendoiro




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