29 de agosto 2005 - 00:00

IRSA pide irse del Hipotecario

IRSA está dispuesta a vender su participación en el Banco Hipotecario. Así se lo hizo saber Eduardo Elsztain, CEO del grupo, a Roberto Lavagna. La oferta es formal y en firme: el mensaje fue entregado por escrito al ministro durante una reunión en su despacho del quinto piso del Palacio de Hacienda. El encuentro había sido pedido por Elsztain para tratar de limar las asperezas que vienen signando la relación entre IRSA y la cartera económica prácticamente desde el primer día de la gestión Lavagna. Sin embargo, ante la certeza de que esa relación no tiene miras de mejorar, el empresario habría decidido presentar su oferta de salida del Hipotecario. El ministro se habría limitado a recibir la carta y a prometer que estudiaría sus términos. Según fuentes de la empresa, hasta ahora no recibieron respuesta alguna.

«Al menos formal»,
podría agregarse. El viernes pasado la Comisión Nacional de Valores -el órgano de contralor del mercado bursátil, que depende de Economía anunció el inicio de un segundo sumario contra IRSA, Elsztain y otros miembros del grupo, acusándolos de «manipular» la cotización de las acciones del Hipotecario. El valor de los papeles del banco creció 78,68% entre el 1 de noviembre de 2004 y el 14 de febrero de este año. «Los hechos expuestos ameritan sustanciar sumario administrativo a Dolphin Fund Plc, Inversiones Financieras del Sur SA (IFISA) y a Eduardo Sergio Elsztain, por posible manipulación y engaño al mercado», indica el sumario. «Cualquiera fuera el móvil de las intervenciones realizadas, ello produjo como resultado la valorización económica de los patrimonios de Dolphin e IFISA», agregó la resolución. Las acciones del Hipotecario siguieron al alza después del 14 de febrero, pero la CNV «corta» su pesquisa esa fecha, y no es casual: ese día se anunció que el Hipotecario había llegado a un acuerdo con la Banca Nazionale del Lavoro (BNL) de Italia para comprarle su sucursal argentina.

Por razones que siguen siendo un misterio, el Estado -a través de la Secretaría de Finanzas- se opuso de plano a esta operación; como se ha dicho hasta el hartazgo, el organismo que capitanea Guillermo Nielsen remitió una carta al directorio del banco solicitando que los representantes del Estado (accionista mayoritario del banco, pero minoritario en número de votos) intervinieran en la designación del futuro gerente general, el de operaciones hipotecarias y en el «business plan» de la entidad que surgiera de la fusión con la BNL. La semana pasada, esta posibilidad quedó definitivamente descartada, al revelar la casa central del banco italiano que «estudiaba otras opciones, mejores para nosotros» y que daba por concluida la opción que tenía el BHSA para comprar su operación local.

Esta semana, esta saga promete otro capítulo ríspido: el miércoles está prevista la asamblea de accionistas del banco; allí se tratarán, entre otros asuntos, las bonificaciones que se asignaron Elsztain y otros directivos del banco, por un total aproximado a los u$s 10 millones. Este «bonus» también fue objeto de una investigación por parte de la CNV, lo que a su vez motivó que los beneficiarios de la bonificación las depositaran en un fideicomiso, ad referéndum de lo que resultara de esa pesquisa. En la asamblea, Elsztain y sus socios podrían decidir avanzar con la intención de cobrar el «bonus» o buscando bajarle el voltaje a la pelea desandar ese camino. Esta última opción, sin embargo, podría ser vista como una admisión de que el «bonus» no correspondía, algo que la gente del grupo IRSA no estaría dispuesta a aceptar. Como se ve, una situación más que complicada que -de una manera o de la otra- podría terminar con el Estado volviendo a tomar el control del Hipotecario.

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