21 de febrero 2005 - 00:00

IRSA y Macri pelean por BNL

Francisco Macri
Francisco Macri
La pelea por la filial argentina de la Banca Nazionale del Lavoro podría tener un vuelco decisivo en caso de no concretarse antes de abril su compra por parte del Banco Hipotecario SA. Para entonces, en la sede romana de la BNL se definirá quién controla el banco. Y en esa definición podría jugar un rol crucial Francisco Macri, quien ya ha dicho abiertamente que quiere que la BNL en la Argentina siga siendo italiana, y aspira a manejar él esa sucursal.

Macri
, como se recordará, tiene «oficialmente» 1,9% de las acciones de la BNL, pero los medios italianos afirman que ya habría adquirido hasta el doble de esa cifra.

Cuando se le pregunta a Macri si la información es cierta, se limita a sonreír.

• Promesa

Ese porcentaje, cercano a 4%, sería decisivo para inclinar el fiel de la balanza a favor de la actual «oposición» entre los accionistas de la BNL. A cambio de su voto a favor de los «opositores», Macri habría obtenido la promesa de que la filial argentina será conducida por un equipo gerencial que él designará, que seguramente estará encabezado por Orlando Salvestrini, actual CEO de su controlada Pago Fácil.

El empresario también había expresado fuertes críticas a la conducción de la BNL por su decisión de vender sus filiales en Brasil y Uruguay. En la actualidad, la Argentina es el único país de la región en que está presente. «La BNL es el único banco italiano en el país. Los miles de jubilados italianos que cobran sus haberes a través de él, lo mismo que las empresas italianas que actúan en la Argentina, se quedarán sin una entidad financiera que los represente», dijo Macri. La BNL, además de tomar 3,7% del capital del Hipotecario, se comprometió a mantener un «italian desk» en la nueva entidad justamente para estos fines.

• Conducción

Hoy el banco es gobernado por «Il Patto» (el pacto) conformado por el español BBVA, Assicurazioni Generali y por la italiana Dorint Holding, vinculada a la industria de la indumentaria de lujo. En total, tienen alrededor de 29% de las acciones del banco.

Del otro lado se le opone «Il Contrapatto» (el contrapacto), que reúne a los constructores Francesco Caltagirone, Stefano Ricucci, Giuseppe Statuto, Ettore y Tiberio Lonati y Giulio Grazioli, muchos de ellos amigos y hasta socios de vieja data de Macri y cuyas participaciones reunidas rondan 25%.

Como se ve, la entrada del empresario ítaloargentino en el «contrapatto» podría volcar la votación que se hará en abril para elegir las nuevas autoridades de la BNL, que en definitiva establecerá quién ejercerá su control.

Llamativamente, la intención de
Macri de quedarse con la filial argentina de la BNL contaría -al menos en el terreno de lo práctico- con el apoyo del gobierno nacional: desde el Ministerio de Economía, el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen -como representante del accionista principal del BHSA, o sea el Estado nacional-, planteó una serie de exigencias a la conducción de la entidad, el grupo IRSA. El holding que encabeza Eduardo Elsztain, por imperio del estatuto del banco tiene el control, ya que cada una de sus acciones tiene derecho a tres votos a pesar de tener menos de 30% del capital social.

Entre otras exigencias,
Nielsen puso como condición para dar luz verde a la operación participar en la designación del gerente general y del gerente de operaciones crediticias del BHSA.

• «Acción de oro»

En la actualidad, el primero de esos cargos está vacante, dado que el día a día del banco está en manos de su presidenta, Clarisa Lifsic.

Asimismo, según dejaron trascender fuentes del Palacio de Hacienda, Economía también querrá participar en el plan de negocios del futuro banco.

¿Cuál es la razón por la que el Estado, a pesar de tener minoría de votos puede jugar un rol decisivo en el futuro del Hipotecario?
Porque tiene una «acción de oro», que le permitiría vetar determinadas decisiones del directorio, en el que IRSA tiene la mayoría. Las próximas semanas, entonces, serán decisivas para saber quién se queda con la BNL; lo curioso es que los italianos hace al menos dos años vienen ofreciendo su filial argentina, sin éxito. Ahora, de pronto, surgen al menos dos fuertes interesados en quedarse con ella.

De todos modos, la oposición del Estado a que lo faculta la «acción de oro» es a la fusión, no a la propia compra de la BNL. Una de las «preguntas» que le hicieron a IRSA es si continuarán con el negocio hipotecario. «Nunca se nos ocurrió dejarlo», habrían respondido.

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