¿Isenbeck está en venta? Una versión de excelente fuente indica que la cervecera alemana recibió una oferta de la holandesa Heineken, que fue rechazada. La propuesta ascendería a unos u$s 90 millones, cifra que parece baja en función de que lo que llevan invertido los Kramer, la familia dueña de la casa matriz Warsteiner: unos u$s 130 millones. Esta cifra no incluye las ingentes pérdidas acumuladas desde su desembarco en el país de la mano del ex Banco Extrader y de su accionista Marcos Gastaldi. Cabe recordar que Gastaldi llegó a tener 20% de las acciones de Isenbeck Argentina, porcentaje del que se desprendió cuando el Extrader debió cerrar sus puertas por las razones que son conocidas.
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Fuentes del mercado cervecero indicaron que Isenbeck habría sufrido pérdidas operativas cercanas a los u$s 8 millones anuales promedio desde que iniciaron sus actividades locales hace una década. Esto se debería fundamentalmente a que nunca lograron perforar el piso de 8% de participación en el mercado, a pesar de sus numerosas y polémicas promociones -varias de ellas finalizaron, en más de un sentido, en los estrados judiciales- y de su fuerte inversión en marketing. Todavía se comenta su derrota en la Justicia, que la obligó a discontinuar su promoción por la que canjeaba una tapita de su propia marca, más una de la competencia, por una botella de Isenbeck. Tampoco le fue bien cuando intentó constituirse como «parte» en el proceso de fusión AmBev/Quilmes.
Según consultoras que estudian el fluctuante mercado de la cerveza, en setiembre último Isenbeck tenía un «market share» de 6,5%; en el mismo mes del año pasado, su participación ascendía a 7,8%. La cuenta es sencilla: en un año perdieron 1,3 punto porcentual, que representa 20% de su participación.
Por este cúmulo de razones Kramer habría decidido cantar «basta para mí» en el mercado argentino, luego de haber invertidou$s 120 millones en su planta de Zárate, con fondos provenientes de una desgravación sobre el impuesto a las ganancias en Alemania. En este escenario, Heineken -que quedó algo desplazada en la región luego de la megafusión de Brahma/Antarctica y Quilmes, en la que era accionista- habría sondeado a Kramer y al comprobar que «había vendedor» acercó una oferta que, al menos por ahora, no fue aceptada.
Los alemanes se sentaron a esperar una mejora, pero no habrían dicho «no» de manera definitiva ni mucho menos. Sucede que en los próximos meses AmBev/Quilmes deberán desprenderse de algunas marcas (Palermo, por caso) para que la Comisión de Defensa de la Competencia apruebe la fusión; dado que el comprador no puede ser un jugador que ya esté presente en el país, los holandeses podrían juntar ambas marcas y conseguir una masa crítica suficiente para resultar rentables. «Sin al menos 11% del mercado, es muy difícil en la región superar el punto de equilibrio; a Quilmes, por caso, le pasó en Chile, donde dejaron de perder plata cuando pasaron esa línea», dijo un experto del sector. La imposibilidad de Isenbeck, entonces, de perforar el techo de 8% habría sido una de las principales razones para esta posible decisión de salir del país.
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