Es en comparación con el trimestre anterior, según informó en Tokio la Oficina del Gabinete. Es casi el doble de la estimación inicial del Gobierno que el 12 de agosto había previsto un crecimiento de 0,6%. El PBI se expandió a una tasa anual de 3,9%. Es el ritmo más rápido en 2 años y medio.
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El producto interno bruto subió 1 por ciento respecto del trimestre anterior, o a una tasa anual de 3,9 por ciento, informó en Tokio la Oficina del Gabinete. El ritmo anual excedió la tasa de expansión de EEUU por tercer trimestre consecutivo. El 12 de agosto, el Gobierno estimó que la expansión en el trimestre había sido de 0,6 por ciento.
Toyota Motor Corp., Sharp Corp. y otros exportadores están ayudando a la segunda mayor economía del mundo a recuperarse de su tercera recesión desde 1991, al invertir más para satisfacer la demanda de automóviles, televisores de pantalla plana y teléfonos celulares. Hoy, un informe distinto mostró que el superávit de la cuenta corriente se amplió a 32 por ciento en julio, lo que sugiere que las exportaciones seguirán impulsando la recuperación.
"Lo peor ya pasó en lo relacionado con el ambiente del gasto empresarial", observó Takao Nakajima, portavoz de Citizen, que hace relojes y componentes para Sharp y otros fabricantes de teléfonos celulares. "Por un tiempo recorrimos un túnel oscuro, y ahora vemos la luz".
El informe afloja las presiones ejercidas sobre el primer ministro Junichiro Koizumi para que aumente el gasto gubernamental a fin de asegurarse la reelección como jefe del gobernante Partido Demócrata Liberal el 20 de septiembre. Sus tres oponentes en la elección, que debe ganar para seguir como primer ministro, criticaron los recortes en el gasto en obras públicas, destinados a limitar la deuda pública del país, que asciende a 140 por ciento del PIB, la más alta del mundo desarrollado.
El vocero jefe del Gobierno, Yasuo Fukuda, dijo que el informe "no significa que debamos volvernos complacientes" con los esfuerzos por frenar el gasto y sanear los préstamos incobrables, que al 31 de marzo se estimaban en 44,5 billones de yenes ($381.000 millones) y están ahogando al sistema bancario.
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