8 de mayo 2001 - 00:00

Japón empezó el ajuste

Tokio (EFE) - El nuevo primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, prometió ayer en su discurso inaugural ante el Parlamento una era de reformas estructurales en la economía que exigirá sacrificios para obtener resultados.

Koizumi, de 59 años, delineó un proyecto que antepone la recuperación de la economía, fijada por anteriores administraciones, a la mejora del balance fiscal por medio de cambios estructurales.

Para proteger el incipiente crecimiento de la economía y frenar el alto endeudamiento de Japón, el más alto entre los países industrializados, el primer ministro propuso dividir la reforma en dos etapas. La política tradicional de gasto público será frenada limitando la emisión de bonos del Estado a menos de 240.000 millones de dólares y revisando el gasto público para los años 2002 y 2003.

Con sus propuestas, Koizumi intentó frenar el endeudamiento japonés, uno de las más altos dentro de los países industrializados, que se sitúa en unos 5,3 billones de dólares, equivalente a 130% del producto bruto interno (PBI).

En una segunda etapa, para la que el nuevo primer ministro no especificó un calendario, la estabilidad fiscal se logrará con reformas integrales como limitar los préstamos a casos de pago de intereses o de deuda existente.

En un tono enérgico, Koizumi hizo referencia a un episodio histórico del Japón del siglo XIX cuya moraleja, quien no sufre no gana, hace esperar que no dejará apartados intactos a la hora de llevar a cabo sus reformas.

«No temeremos al sacrificio, no nos amedrentarán los intereses creados y no nos dejaremos coartar por las malas experiencias pasadas», dijo el mandatario.

Koizumi pertenece al Partido Liberal Demócrata (PLD), fuerza política que gobierna casi sin pausas desde 1955 y cuyos fuertes vínculos con sectores industriales tradicionales han frenado hasta ahora la puesta en marcha de drásticas reformas estructurales.

Promesa

Para liquidar el alto volumen de créditos incobrables de la banca comercial, Koizumi prometió aplicar en tres años el plan de medidas económicas ideado por el gabinete de su antecesor, Yoshiro Mori.

La crisis bancaria iniciada con el final de la burbuja económica de los años ochenta carga a las entidades japonesas con unos 260.000 millones de créditos incobrables, según cifras oficiales.

El nuevo mandatario, célebre por su aparente excentricidad y sus ideas inusuales, omitió la controvertida propuesta de revisar la Constitución pacifista para reforzar el potencial bélico de Japón, pero prometió estudiar leyes de emergencia que permitan al ejército acciones de autodefensa en caso de ataques externos.

Koizumi reafirmó la importancia de los lazos bilaterales con China y Corea del Sur, en un intento de alejar los temores en esos países por un renacer nacionalista que evoque la colonización nipona en Asia de comienzos del siglo pasado.

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