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15 de enero 2019 - 00:02

El divorcio de Bezos, un riesgo para el mercado financiero

MACKENZIE TUTTLE SERÁ LA QUINTA PERSONA MÁS RICA DEL PLANETA - La esposa del dueño de Amazon recibirá unos u$s68.000 millones y podría quedarse con el control de la compañía, que es la mayor cotizante del planeta. Preocupa saber si la separación será "civilizada".

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Pareja. Jeff Bezos y MacKenzie Tuttle fundaron Amazon, firma que vale más de un billón de dólares. Y su divorcio será el más caro de la historia.

El mundo ya no es lo que era. Si bien antes la esfera privada resultaba “sagrada” para el mercado financiero, hoy sabemos que hay eventos que no podemos soslayar por su poder de afectarnos. La semana pasada Jeff Bezos y MacKenzie Tuttle anunciaron su divorcio -en realidad lo hizo él- a través de un escueto comunicado en Twitter que habla del amor, de continuar siendo amigos y familia, de la suerte de haberse encontrado, de la gran vida que les tocó…

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La tía Eduviges -sabia como pocas- diría que demasiadas palabras bonitas para un divorcio que, como tantos, podrían ser mucho más complicado y agrio. Esto que parecería ser una solo noticia “del corazón”, es en realidad mucho, muchísimo más. Pero vamos por partes.

Al momento de invertir, hombres y mujeres tendemos a ser distintos: los hombres solemos “creérnosla” tomando más riesgo y esto hace a nuestros resultados inferiores a los de las féminas (Boys will be Boys: Gender, Overconfidence, and Common Stock Investment, B Barber & T Odean, 2001). Si bien no hay garantías, ajustando todo lo que hay que ajustar y por las razones que fueren, los hombres casados solemos ser más productivos y ganar más dinero que los divorciados y éstos que los solteros (IS there a Male Marital Wage Premium? New Evidence from the United States , V Ludwig & J Bruderl, 2018). En lo financiero para nosotros el matrimonio actuaría como un “reductor de riesgo” en la toma de decisiones” y un “incrementador” para ellas, mientras que el divorcio tiene un efecto contrario: las mujeres se vuelven más conservadoras y los hombres más arriesgados (The Effects of Marriage and Divorce on Financial Investments: Learning to Love or Hate Risk?, C.Chrisiansen et.al, 2010).

Pero esto se circunscribe a la esfera privada. En el caso de las empresas, lo que ocurre a nivel personal con los CEO (no con los directores): su muerte, muerte de familiares directos, situación marital, etc. está fuertemente correlacionado con los resultados de las firmas (Do CEOs Matter?, M.Bennesden et al, 2010). En particular tras un divorcio, la reducción de la riqueza personal de los mandamases se asocia a un cambio en la política corporativa, reduciendo la tolerancia al riesgo de la empresa que comandan y al incremento del salario y premios al CEO (Wealth Shocks and Excecutive Compensantion: Evidence from CEO Divorce, J.Neyland, 2012). A esto podemos agregar una menor influencia del CEO -en cuanto accionista- sobre la firma y un incremento en la chance de su retiro temprano (Separation Anxiety: The impact of CEO Divorce on Shareholders, D:Larcker et.al 2013). En definitiva, nada bueno para la sociedad ni para sus accionistas. Estos efectos son tan significativos que cada vez son más las voces que reclaman que la situación personal de los máximos directivos empresariales se incorpora a la información relevante que deben difundir las cotizantes.

Volviendo al divorcio de los Bezos, por encima de todo, lo que está en discusión no es plata, que millones más millones menos le significarían unos u$s68.000 millones a ella, haciéndola la quinta persona más rica del planeta (no existe acuerdo pre-nupcial y según la ley del Estado de Washington le corresponde la mitad de todo el dinero ganado por la pareja, que se casó en 1993, un año antes de incorporar Amazon, donde fue la primer contadora -entre otras miles de funciones- y una de las factótum del nombre), sino “el control”.

“El Control” de Amazon que hasta ahora ejercía Jeff con 16,1% el capital. Aquí es donde el cariz que tome la separación se vuelve clave.

Si la división fuese “civilizada” y la expareja decidiese continuar trabajando como un equipo, lo esperable es que el efecto sobre la mayor cotizante del mundo fuese mínimo (la venta de algunas acciones para cubrir los costos del divorcio podría incluso ser beneficioso al incrementar el “float” de la empresa y su participación en el S&P500, obligando a los inversores institucionales a comprar más acciones).

Si, por el contrario, las partes entrasen en guerra, además del sufrimiento de los cuatro hijos de la pareja (3 varones propios y una niña adoptada en China) no podemos descartar que la empresa y sobre todo sus accionistas también la pasen mal.

Que Jeff Bezos es “el culpable” no está en discusión. Lo que no está del todo claro es cuándo fue que comenzó a intimar con Lauren Sánchez, su vecina, amiga de la pareja y esposa de Patrick Whitesell, uno de los hombres más poderosos en Hollywood. Aparentemente tanto MacKenzie como Patrick estaban al tanto del flechazo y las dos parejas pasaron por un período de “cama afuera”, que el poder de los involucrados pudo mantener alejado de la prensa -por un tiempo-. De hecho, aun hoy ni el Wall Steet Journal, ni el New York Times o The Economist se atreven a meterse con el tema, a pesar de tratarse del futuro del hombre más rico del planeta, de la mayor cotizante con el mayor número de accionistas del globo y del divorcio más caro en la historia de la Humanidad.

Todo lo intelectual y reservada que es una de las mujeres (MacKenzie estudió literatura en Princeton, donde se graduó en 1992, seis años después que Jeff). Fanática de la escritura si bien no ha sido un éxito comercial, ya publicó dos libros: “The Testing of Luther Albright” y “Traps,” a través de librerías tradicionales, no en Amazon) es lo física y extrovertida de la otra (Lauren ha sido reportera, piloto de avión y de helicóptero -con su propia empresa-, actriz, bailarina, etc.). Muy pocos saben entonces -y si saben no lo dicen- cuál puede ser la actitud final que adopte MacKenzie Tuttle (ya, la mujer más rica del planeta). De ella -y su furia o comprensión- depende hoy no sólo el destino de su familia, sino el de la mayor cotizante del planeta.

Trump se burló

"Lamento escuchar las noticias de que Jeff Bozo fue derribado por un competidor cuyos informes, según tengo entendido, son mucho más precisos que los de su periódico cabildero, el Amazon Washington Post. ¡Esperemos que el periódico pronto se coloque en manos mejores y más responsables!”.

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