La española CIRSA fabricará sus tragamonedas en la Argentina y construirá su segundo barco-casino en astilleros nacionales, tal como adelantara este diario. Lo confirmó ayer su presidente, Andrés Morell, quien dijo en rueda de prensa que ambos proyectos estarán en marcha antes de que termine el año. Según el ejecutivo, que tiene a su cargo toda la operación de CIRSA en América latina (que representa 50% del negocio de la empresa catalana), la construcción del barco se hará en astilleros «de Dock Sud o del Tigre, pero habrá que rehabilitarlos porque se trata de una industria totalmente destruida». Morell admitió que el costo de importar el barco desde Estados Unidos «sería similar al de hacerlo aquí, o sea, unos u$s 35 millones, y además lo tendríamos operativo ya mismo»; sin embargo, dijo, se tomó la decisión de construirlo localmente en función de que Lotería Nacional autorizó a extender el contrato de concesión cinco años más, como estaba previsto en el pliego. «Llevamos tres años en el país; el barco tardará dos años en completarse, por lo que se habrán ido los primeros cinco años de los quince previstos; al otorgársenos la extensión por cinco más prevista, tiene sentido hacerlo aquí.»
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En cuanto a la planta de «tragaperras», Morell dijo que con la devaluación tenía sentido fabricarlas aquí: «Una máquina, puesta FOB en Barcelona, cuesta u$s 8.000; pero a eso hay que agregarle 60% de arancel. Si bien hay que traer muchos componentes importados, el resultado final de hacer las máquinas aquí es muy ventajoso». En la Argentina funciona cerca de una decena de miles tragamonedas, cuya vida útil promedio ronda los dos a tres años. CIRSA apuesta a que la renovación de ese parque sea con las que ensamblarán «en un lugar que todavía no hemos designado; nuestros ingenieros están trabajando en el desarrollo, y luego tendremos que ponernos en contacto con quienes serán nuestros proveedores. Todo es un proceso que nos llevará al menos hasta fin de año. Pero tenemos la voluntad y el compromiso interno de hacer la planta, y el proyecto es muy concreto». Morell dijo que ni siquiera hará falta exportar para que la fábrica sea rentable. «Calculamos que la renovación del parque total rondará las 5.000 máquinas por año; con una parte de esa cifra estamos bien.» El principal dueño de tragamonedas del país es la local Boldt, dueña de la mitad del Casino del Tigre (sólo allí tienen 2.000 máquinas) y de salas de juego en la provincia de Buenos Aires. CIRSA también abrirá en Mendoza cinco salas de tragamonedas; la dos primeras, antes de fin de octubre (en las localidades de General Alvear y San Martín); y en Rivadavia, Junín y Malargüe, antes de fin de año. En total serán 600 máquinas más.
Morell reveló además que acaban de firmar un convenio con el Ministerio de Acción Social para donar $ 4,6 millones por año durante tres años, que deberán ser destinados por esa cartera a financiar «planes sociales» (Jefas y Jefes de Hogar, etc.). «No; no vamos a auditar el destino de esos fondos, no es nuestra tarea. Tampoco nadie nos pidió que ampliáramos el canon obligatorio, que el año pasado fue de u$s 34 millones.» Ese monto debería ser suficiente -si se lo destina al fin para el que se lo dona- para sufragar 2.500 planes sociales al mes.
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