Desde el gobierno se preocuparon ayer por bajarle las expectativas a la posibilidad de que la oferta a los acreedores incluya «endulzantes». Es decir, un pago en efectivo -se hablaba de u$s 600 millones-a quienes acepten la propuesta argentina para salir del default. «No vamos a ceder en nada respecto de lo ya anunciado», fue la posición que ayer deja-ron trascender desde Casa Rosada. Se confirma así que una buena parte de las recomendaciones que acercaron los bancos extranjeros, que asesoran al gobierno, será descartada. Lo delicado es que todo esto aumenta la tensión cuando falta un mes para que se conozca la propuesta final de la Argentina para salir del default. Una posibilidad que evalúa el equipo económico (y por la cual ya hubo conversaciones informales) es que sea el FMI el que otorgue el dinero para ese «endulzante». Es casi imposible que ello ocurra con el organismo internacional que busca reducir sus créditos sobre la Argentina. El único dato positivo es que este año el superávit pri-mario será de casi 4% del PBI, aun cuando el gobierno se embarque en un aumento del gasto adicional de $ 1.000 millones. El dato ya está en poder del FMI. Se esperan dos semanas intensas de negociaciones y nuevas reuniones con acreedores.
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De esta forma, desde el ala política del gobierno salieron a enfriar las expectativas por la presentación efectuada el viernes por el sindicato de bancos del exterior que asesora al Ministerio de Economía. Las reuniones continuaron el fin de semana y esperan que en dos semanas ya estén listos prácticamente todos los detalles de la oferta que serán discutidos con los acreedores antes de la presentación final. Informate más
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