Una vez más, el presidente Néstor Kirchner salió a castigar a los acreedores. Los acusó de asumir riesgos desmedidos en el país durante los '90 y no mostró preocupación ante la posibilidad de que se estiren las negociaciones más de lo aconsejable: «Con o sin acuerdo, igual vamos a crecer», aseguró. Durante una exposición de 22 minutos al presentar el boleto social, el primer mandatario defendió la imposibilidad de cumplir con los deseos de los bonistas, ya que -explicó- «sería necesario un superávit fiscal de 10%», lo que llevaría la tasa de desempleó «a 40%». Sigue sin reconocer Kirchner que tarde o temprano deberán acercar las posiciones con los acreedores. Y por ahora no asume las consecuencias que sobrevendrían en caso de trabarse el acuerdo con el FMI si no se registran avances en la reestructuración de la deuda.