11 de julio 2003 - 00:00

Kirchner: "No dejaré que me fijen el proyecto económico"

Ayer, Néstor Kirchner volvió a embestir contra grupos de presión, lobbies y especuladores en su primer contacto con empresarios, banqueros y agentes bursátiles. Fue en el acto aniversario de la Bolsa, donde asistieron más de mil personas ansiosas por conocer el proyecto económico del gobierno. Se fueron sin demasiadas precisiones. Se confirmó el anuncio de que los cheques de pago diferido cotizarán en el recinto bursátil. Un intento de generar crédito a pequeñas empresas. Pero nada se avanzó, salvo simples menciones sobre la situación de bancos, privatizadas o tenedores de bonos en default, muchos de ellos presentes en el acto ayer.

El presidente de la Nación, Néstor Kirchner, moderó ayer al discurso de confrontación que venía manteniendo con el sector empresario. Al participar del 149° Aniversario de la Bolsa de Comercio, explicó que pretende «reglas claras» para el funcionamiento del mercado y destacó que la operatoria bursátil no debe utilizarse con «fines especulativos», sino como escenario para canalizar el capital productivo.

«No dejaremos que sean los lobbies los que impongan la agenda económica del gobierno»,
aseguró Kirchner, señalando que «tenemos muy claro cuál debe ser el rumbo de la política económica». De esta forma, el Presidente insistió en bajarle presión a los pedidos de distintos sectores, que piden aumentos tarifarios, que se renegocie ya la deuda o avanzar con las compensaciones para el sistema financiero, entre otras cuestiones estructurales.

Más de mil agentes de Bolsa, banqueros y empresarios se convocaron para escuchar a Kirchner. Tras la ausencia el año pasado de Eduardo Duhalde, se retomó la costumbre de que sea el presidente de la Nación quien exponga en el aniversario de la Bolsa.

• Un anuncio

Kirchner habló después del discurso del presidente de la Bolsa de Comercio, e hizo un sólo anuncio concreto. Señaló el impulso que el gobierno le dará a la operatoria de cheques diferidos en el recinto bursátil, que servirá para «alentar una rebaja de las tasas de interés», especialmente para las PyMEs.

Interrumpido en media docena de oportunidades por los aplausos (más bien tibios) de los asistentes, Kirchner no se privó de recordar las consecuencias «nefastas» que según su opinión provocaron en el país las políticas de «pensamiento único» de los '90. «Debemos garantizar la sustentabilidad económica y evitar que el país explote como en diciembre de 2001», resaltó.

El Presidente estuvo acompañado prácticamente por todo su gabinete. En la primera fila se encontraban el vice-presidente de la Nación, Daniel Scioli, y los ministros de Economía, Roberto Lavagna; de Planificación Federal, Julio de Vido; de Trabajo, Carlos Tomada, y los dos Fernández (Alberto y Aníbal). Tampoco faltaron miembros del gabinete ajenos al ámbito bursátil, como el ministro de Salud, Ginés González García, y el de Educación, Daniel Filmus. Se trató de una señal concreta para apaciguar los ánimos, considerando que hasta último momento se dudó de la presencia del primer mandatario en el encuentro aniversario de la Bolsa porteña.

Antes de su discurso, Werthein había señalado que la Argentina debe encarar un acuerdo «conveniente» con el FMI, aclarando que «no necesariamente debe ser rápido» (ver aparte).

• Decisiones

El Presidente no evitó algunas referencias a las decisiones que se están tomando desde el punto de vista político: «No creo en un país en el que estemos enfrentados unos con otros, pero tampoco creo en la Argentina de la impunidad». Así le respondió a quienes lo critican por abrir demasiados frentes de tormenta al mismo tiempo.

Estas fueron otras frases que Kirchner dejó en su discurso en la Bolsa:

Pretendo un sistema financiero comprometido con el desarrollo y no con la especulación. Allí donde el mercado no puede mantener el equilibrio, el Estado debe estar presente.

• Necesitamos un empresariado con visión nacional y decidido a aceptar el desafío de la competencia. Pero es preciso que la apertura para competir se haga con criterio.

Hay que salir del pensamiento único y el fundamentalismo del mercado, ya que todos los argentinos vimos dónde nos llevó este tipo de conductas.

La Argentina necesita de empresarios que no sean ajenos al hambre que hoy afecta a miles de conciudadanos, o la crisis de salud que padecen nuestros ancianos.

• No necesitamos un Estado voraz, como el que se comió el ahorro de muchos de los argentinos, sino uno que garantice el equilibrio social en el momento mismo que éste amenaza con quebrarse.

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