Un año atrás se podían colocar fondos en cualquier banco a 2,12% anual. Hoy esa tasa promedio trepó a 3,29% y es posible, trabajando un poco, conseguir algo más de 4,5% (¡con garantía federal por u$s 100.000!). Esta excelente noticia (el consenso es que las tasas minoristas seguirán trepando en los próximos meses, haga lo que haga la Fed) para quienes disponen de fondos no lo es para el mercado inmobiliario ni para el bursátil. Ya es evidente que el mercado de la remodelación de viviendas ha entrado en algo así como una fase de desaceleración mientras que los gastos en materiales para la construcción disminuyeron 1% en diciembre. Una vez que los gastos de reconstrucción que dispararon los huracanes de mediados del año pasado terminen, el costo de las hipotecas alcance un nuevo máximo (la tasa de primera línea a 30 años ronda 6,15% y difícilmente quedaría debajo de 6,5% a fin de año) y la demanda de quienes toman dinero para mejorar sus propias viviendas se acote (tradicionalmente una señal del fin de los grandes ciclos inmobiliarios: suba del usado, boom de la construcción y frenesí de compra, renovación y venta), nadie sabe muy bien qué puede pasar. Sólo es claro que para entonces los consumidores dispondrán de menos dinero, más deudas y el mercado de renta fija pagaría mucho más que hoy, en directa y mayor competencia con lo bursátil. Esperemos que para entonces la economía crezca lo suficiente como para paliar cualquier efecto negativo.
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Las fichas fueron colocadas el año pasado y ahora es el momento de empezar a pagar. La masiva reorganización del sistema bursátil norteamericano finalmente comienza a reflejarse en los costos visibles de operación. Por ahora, los intermediarios han decidido absorberlos y no trasladarlos a sus clientes, pero es sólo una cuestión de tiempo para que esto cambie y los inversores se enfrenten a una nueva razón para buscar vehículos alternativos para sus ahorros. Es indiscutible que con estos cambios tendremos ganadores y perdedores. ¿Quién será quién? Como siempre, el tiempo lo dirá.
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