4 de marzo 2002 - 00:00

La Bolsa es una dama empecinada

La Bolsa es una dama empecinada
Si no entra por la puerta, lo hace por la ventana. O, a veces, escabuyendo su tónica como Papá Noel, por el tiraje de la chimenea. En las últimas dos ruedas se armó el fogón en torno de quien bastantes disgustos le venía dando al índice ponderado -por la obesidad que presenta dentro del mismo, junto con PC-y, a partir de ello, conquistó un par de peldaños, acaso inesperados. Lo del Grupo Galicia, que de esta acción se trata, fue para el casillero de los movimientos infartantes de la historia, amagando con derribar todo límite durante el viernes (después de 44% de aumento, en la sola rueda del jueves), aunque por allí surgieron las tomas de utilidad que cerraban mucho movimiento «de aire», más los que pensaban que ya era bastante para lo imaginado. Y, después de cierto encalmarse, se llevó algo más de 14% para abrochar su semana excepcional que en el año le hizo enjugar la baja y casi pasar a ganar. Notable.

• Saltimbanquis

La sociedad que está haciendo falta, con ese nombre del subtítulo, o alguna que se denomine con derivados de los saltos tipo «ala delta». Nuestra Bolsa viene siendo una dama empecinada en mantenerse en el candelero de lo mejor para inversiones, extrayendo argumentos de cualquier parte. Por vergüenza, no habría que invocar como motivación la aprobación de un «presupuesto 2002» (para sonrojar a cualquiera) ni esos acuerdos forzados entre políticos provinciales. Más vale, quedará más «paquete» decir algo, como: «Tras esta corrección de crecimiento, los activos cotizantes encierran muy buenas posibilidades y a ello estamos apostando...».

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