28 de julio 2006 - 00:00

La CGT traba acuerdo por salario mínimo. Sigue hoy

Carlos Tomada
Carlos Tomada
Al no lograr un acercamiento entre empresarios y sindicalistas ayer el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, dispuso un cuarto intermedio para hoy a las 14 para reanudar las negociaciones por el salario mínimo. De no arribar a un consenso quedaría en manos del Poder Ejecutivo definir el nuevo salario mínimo.

La postergación, en realidad, no sorprendió porque ya los representantes gremiales de la Comisión del Consejo del Salario recibieron una señal de que el gobierno no lograba reducir la brecha entre las aspiraciones de unos y otros. «La convocatoria era a las 13 y nos llamaron pasadas a las 14. Fue un indicio de que el gobierno no lograba el consenso», contó a este diario Pedro Wasiejko, representante de la CTA.

La otra señal fue que los funcionarios de la cartera laboral decidieron desarrollar las negociaciones de la comisión por separado. Es decir, que en el despacho del ministro debatían con los representantes de los empresarios mientras que los sindicalistas negociaban en el del jefe de Gabinete.

Vale recordar que el paso previo a la convocatoria del plenario del Consejo es precisamente la reunión de comisión en la cual se intenta alcanzar un consenso. De esta forma se detona la apertura del Consejo y ahí no hay marcha atrás: deben acordar o de lo contrario se cae la convocatoria. Esto obligó a pasar a un cuarto intermedio para hoy a las 14 con el fin de convocar a las 15 al Plenario del Consejo. Siempre y cuando se esté cerca de un acuerdo.

El clima para hoy quedó marcando ciertoacercamiento de parte de la CGT, que le habría dado el aval al gobierno de ofrecer, a los empresarios, elevar el salario mínimo a $ 760 en agosto y a $ 800 a partir de octubre.

La postura de los delegados gremiales partía de un salario mínimo de $ 857, más ligado a la canasta básica -que elabora el INDEC-, esto es un incremento de 36%.

Ayer los empresarios mantuvieron su propuesta de subir el salario mínimo de $ 630 a $ 700 (implica un aumento de 11%).

Según comentaron algunos de los presentes, la UIA y la Cámara de Comercio fueron los que se mostraron más intransigentes en los $ 700. La diferencia de $ 150 entre ambas propuestas resultó infranqueable por los representantes de la cartera laboral.

Claro que, además, la UIA pretende llegar a los $ 700 en tres pagos contemplando una diferenciación geográfica entre NOA y NEA. Ambas cosas rechazadas por los gremios.

Por su parte, el gobierno procura llevar el salario mínimo a no más de $ 750, para convalidar los aumentos pactados en las paritarias y no generar nuevamente expectativas inflacionarias que dilapiden el desgaste político de los controles de precios.

En principio se especuló, al no llegar a ningún consenso, con postergar la reunión para el próximo lunes y tener así el fin de semana para acercar posiciones.

Los sindicalistas más duros intentan, más allá de establecer un nuevo salario mínimo, imponer una agenda de temas y reivindicaciones. Fundamentalmente quieren que se recupere el concepto de canasta familiar, mínima, vital y móvil; y que se referencie el salario mínimo a ésta. También aspiran a una asignación familiar por hijo universal.

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