Washington, Moscú y Brasilia (EFE, AFP) - La propuesta del presidente francés, Nicolas Sarkozy, de ampliar el Grupo de los Ocho principales países industrializados, fue recibida ayer con esperable entusiasmo por Brasil, una de las naciones favorecidas, y por Rusia, pero generó una reacción fría en EE.UU.
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«La idea de extender o de reforzar los países miembros del G-8 es una cuestión de largo plazo que tendrá que ser examinada», dijo el portavoz de Seguridad Nacional estadounidense, Gordon Johndroe.
«Compartimos el objetivo del presidente Sarkozy de una participación eficiente de las grandes economías emergentes en el proceso del G-8», matizó, con todo, el funcionario.
El canciller brasileño, Celso Amorim, consideró, en tanto, que la propuesta de Sarkozy de transformar el G-8 en un G-13 que incluya a su país, China, la India, México y Sudáfrica es «buena para el mundo».
La consolidación de un G-13 «es un proceso de evolución, al que la declaracióndel presidente Sarkozy dio un impulso enorme», añadió Amorim.
«Hoy en día debemos pensar, ¿cómo China puede quedar fuera de las grandes decisiones sobre la economía mundial? Sin modestia, tampoco Brasil puede quedar afuera, ni otros», dijo el responsable de la política exterior brasileña.
Respaldo
Desde Moscú, la cancillería rusa aseguró que «es evidente que los problemas globales no pueden resolverse con éxito sin la participación de los grandes Estados de Asia, Africa y América latina que se desarrollan de forma dinámica».
El ministerio indicó que Rusia, que presidió el año pasado el G-8 -integrado además por Alemania, Canadá, EE.UU, Francia, Italia, Japón, Reino Unido-, ha respaldado por todos los medios el diálogo con los cinco países.
«El G-8, como importanteelemento del mecanismo informal de liderato colectivo de los Estados más desarrollados,debe ser más representativo desde los puntos de vista geográfico y cultural», indicó el portavoz Mijail Kaminin.
Rusia fue admitida en el Grupo de los Ocho en 1997 como un espaldarazo a las reformas políticas y económicas puestas en marcha por el primer presidente de la Federación Rusa, Boris Yeltsin.
«El G-8 debe seguir su lenta transformación», propuso Sarkozy el lunes en la XV Conferencia ante los Embajadores en París. «El diálogo mantenido con los más altos dirigentes de China, la India, Brasil, México y Sudáfrica durante las recientes cumbres (del G-8) debería ser institucionalizado y durar todo un día», precisó el presidente francés. «Deseo que el G-8 se convierta en un G-13», agregó.
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