"La crisis argentina no va a contagiar al mundo"
Dos altos funcionarios de Estados Unidos se ocuparon ayer de la crisis argentina: Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal, y Paul O'Neill, secretario del Tesoro. Greenspan dijo que la Argentina "está avanzando" y destacó que la crisis "es doméstica y no internacional". Según el hombre que maneja la política monetaria de Estados Unidos, la situación de la Argentina "no contagiará al mundo". Greenspan dijo que esta crisis es menor que la de 1997, cuando el sudeste asiático provocó derrumbes en los mercados financieros internacionales. Pero explicó que entonces Estados Unidos estaba más fuerte que ahora y eso ayudó a que los países emergentes se recuperaran rápidamente. Hoy la economía norteamericana está débil y esto es lo preocupante. En tanto, el secretario del Tesoro elogió a la Argentina por sus progresos para estabilizar la economía con medidas que tienen más alcance que las recomendadas por el FMI. O'Neill corrigió así declaraciones que aparecieron en "The Economist", que descalificaban a la Argentina. Agregó que los riesgos de contagio, como sucedió con la crisis asiática de 1997, no tienen que ser inevitables si instituciones como el FMI y el Banco Mundial pueden proveer sistemas de alerta para advertir al mundo de problemas.
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Intereses
Señaló que todos los datos económicos sugieren que la inflación en Estados Unidos está contenida y que el recorte de impuestos no presionaría al alza los precios al consumidor.
«Todas nuestras mediciones sugieren firmemente que la inflación se está conteniendo», dijo.
Greenspan dijo que el «modesto» recorte fiscal del gobierno del presidente George W. Bush no presionaría al alza la inflación ni tendría impacto fuerte en la productividad laboral.
Cambio
Asimismo, señaló que no está de acuerdo con el análisis de que una deflación esté amenazando seriamente la economía estadounidense en este momento.
Al responder preguntas de los senadores, el titular de la Fed dijo que sus temores iniciales de una disminución de la confianza de los consumidores no se materializaron y que los riesgos de la economía habían «cambiado» desde enero.
Antes, durante el discurso, Greenspan destacó que los indicadores económicos habían cambiado desde «persistentemente negativos» hasta «más mixtos», es decir una mejora. Sin embargo, advirtió que aún hay considerables riesgos para la economía estadounidense.
«El período de comportamiento económico por debajo del promedio aún no ha terminado y no estamos libres del riesgo de una debilidad económica mayor que lo esperado en estos momentos y que requiera de respuestas adicionales de la política (monetaria)», reiteró enviando una señal de que puede recortar las tasas.
«Esa debilidad podría venir de una menor demanda desde el extranjero así como de los acontecimientos domésticos», dijo. «Pero también necesitamos estar conscientes de que nuestras actuaciones de este año junto con los recortes de impuestos que están en marcha deberían influir cada vez más en la economía mientras progresa el año», agregó.
Efectividad
Cuando un senador le preguntó sobre la efectividad de bajar las tasas para reanimar la economía, Greenspan le respondió: «Al final del día, parece ser efectiva».
Algunos analistas se preguntan si la baja de las tasas tiene la misma influencia que en el pasado.
El Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal (COPOM, por sus siglas en inglés) se reunirá el próximo 21 de agosto y seguramente bajará las tasas en un cuarto de punto. De esta manera la tasa de referencia se ubicaría en 3,5%, el nivel más bajo de los últimos siete años.



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