16 de enero 2008 - 00:00

La crisis sigue y no hay respuesta

La crisis sigue y no hay respuesta
En este escenario por el que transitamos lo único que parece ser más o menos cierto es que cada día es mayor el número de personas que vienen perdiendo dinero en el mercado. La " carta brava" (el Citigroup) que podríamos haber tenido para justificar la continuación de la suba del lunes es, claro, con 2,17% que se desplomó el Dow al cerrar en 12.501,11 puntos, que no fue tal. El problema, en realidad, no fueron ni las pérdidas que presentó el banco, ni su decisión de reducir casi a la mitad los dividendos (menos aún las proyecciones de que la crisis inmobiliaria continuará hasta 2009). Fue algo más sutil, como es el salvavidas de plomo que se puso con la emisión de bonos convertibles (si necesita capital, deberá reintegrar proporcionalmente a quienes acaban de aportarle) y los crecientes problemas que enfrentan los consumidores, según se desprende de los números de balance. Pero cuidado que el mercado bursátil no bajó sólo por esto. Ya antes que la entidad revelara sus números y sus proyectos (durante el "conference call"), los datos sobre las ventas minoristas y los de las manufacturas en la zona de Nueva York sugiriendo que el advenimiento de un proceso recesivo es inminente hacían que las acciones de todo tipo (los 30 integrantes del Dow quedaron perdedores) retrocediesen en el premercado. Una semana atrás veíamos cómo los inversores comenzaron a apostar a que la Fed anunciaría a fin de mes un recorte de tasas de 0,75 de punto. Ayer, las apuestas comenzaron a volcarse a la posibilidad de que ese u otro recorte sería anunciado antes de que lleguemos al día 30. Si esto ocurre o no, tal vez tenga más que ver con la política (a pesar del anuncio de una nueva inyección de capital, las acciones de Merrill Lynch, que el jueves presenta balance, cerraron en baja) que con las necesidades reales de la economía. Como ha sido casi una norma en estos días de temor, el oro siguió su carrera alcista, el petróleo retrocedió (u$s 91,45 por barril), la tasa libre de riesgo bajó (3,6918% anual) por la presión de quienes buscan refugiarse en bonos estatales y el dólar continuó desvalorizándose un poco más. Volver a insistir con que lo más prudente en estos tiempos es la prudencia no es una verdad de Perogrullo.

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