10 de agosto 2007 - 00:00

La Fed tuvo que intervenir para que no se desplome Wall Street. Fuerte caída en Europa

La agresiva inyección de capital por parte de la Reserva Federal (Fed) y su par europeo al parecer han logrado al fin calmar un poco el inquieto ánimo de los inversores, que temen que se produzca una grave crisis financiera.

Según cifras disponibles al cierre, el Dow Jones de Industriales, el indicador más importante de Wall Street, perdió ayer 31,14 puntos, un 0,23 por ciento, hasta los 13.239,54 unidades, una baja insignificante comparada con los más de 200 puntos que perdió en la mañana.

El Banco Central Europeo (BCE) inyectó ayer 61.050 millones de euros (83.600 millones de dólares) al mercado financiero, que siguen a los 94.841 millones de euros (130.880 millones de dólares) del jueves.

Por su parte la Fed, que el jueves había entregado fondos por 24.000 millones, agregó otros 19.000 millones de dólares al mercado financiero antes de la apertura de la bolsa, a lo que se sumó más tarde otra entrega de dinero por 16.000 millones.

Estas inyecciones de capital tienen como principal fin controlar la tasa interbancaria diaria, que en la eurozona llegó a tocar el 4,27 por ciento, por encima de la meta fijada por el emisor del 4 por ciento, y en EE.UU. un 6 por ciento, mucho más que el 5,25 por ciento que tiene la Reserva Federal como guía.

Esta subida de la tasa interbancaria se explica porque ante el riesgo de una crisis financiera, los bancos temen que el aumento de las retiradas de fondos les impida cumplir con sus necesidades de liquidez, y por eso dejan de prestarse dinero entre sí, lo que eleva los tipos.

Junto con entregar liquidez al sistema, la Reserva Federal decidió ayer atacar directamente la raíz del problema, pues compró exclusivamente bonos de los bancos que tienen como colateral deudas hipotecarias.

Aunque los títulos que compra la Fed no son de alto riesgo, sino créditos a tasas preferenciales o "prima", se cree que esto permite que toda la cadena financiera de los bancos se aligere, lo que a su vez evita mayores dificultades en el mercado de los préstamos de mayor riesgo o "subprima".

En tanto, la firma de inversiones Merrill Lynch emitió una nota de análisis de su experto Joseph Shatz, en la que señala que, en vista de los problemas del mercado financiero, existe la posibilidad de que la Fed decida una baja de tipos de emergencia la semana que viene.

Al mismo tiempo, y al analizar los datos del mercado de bonos, se establece que casi todos los operadores apuestan por una baja de tipos en la reunión de la Reserva Federal del 18 de septiembre y que más de un 20 por ciento cree que una rebaja de tasas se producirá incluso antes de esa fecha como una medida de emergencia.

Todo esto permitió contrarrestar el nerviosismo e hizo que los mercados compensaran sus pérdidas de primera hora y cerraran con mínimas caídas.

Pese a que la intervención de las autoridades ha permitido tranquilizar a los inversores, al dejar en claro que las autoridades entregarán cuanta liquidez sea necesaria, los problemas siguen siendo muy serios para una serie de compañías financieras.

Ayer mismo la firma HomeBanc, que entrega servicios de créditos hipotecarios, se declaró en bancarrota, al no poder responder con sus obligaciones financieras.

Los expertos explican que muchas empresas del sector en realidad actúan más bien como intermediarios financieros, que ofrecen un crédito que luego deben vender a otra compañía financiera de mayor tamaño o con mayor capital.

Si el mercado se enfría, como ha ocurrido, muchas de estas frimas se encuentran con que no pueden vender estas hipotecas y deben asumir ellos mismos el costo de los créditos, lo que termina por resentir seriamente sus estados financieros.

  • Fuertes caídas en Europa

    Los mercados accionarios europeos se derrumbaron ayer ante los temores de una expansión a nivel global de la crisis vinculada a los préstamos hipotecarios subprime estadounidenses.

    Todas las plazas financieras tuvieron dramáticas bajas, con pérdidas que en Londres llegaron a 3,71%.

    El viernes negro vivido por el mercado del Viejo Continente costó a las bolsas europeas 268 mil millones de euros en capitalización "quemada".

    El índice paneuropeo Dj Stoxx 600 perdió 3,07%, reduciendo su valor total de 268.600 millones de euros.

    En dos días en la "eurozona" se perdieron 430 mil millones de euros. Las siguientes son las pérdidas sufridas en las principales plazas financieras de Europa: - Londres -3,71% - París -3,13% - Frankfurt -1,48% - Madrid -2,59% - Milán -2,65% - Amsterdam -3,05% - Estocolmo -3,29% - Zurich -2,72%.
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