30 de septiembre 2014 - 18:38

La Fed y los flujos de capital transnacional

Janet Yellen, titular de la Reserva Federal.
Janet Yellen, titular de la Reserva Federal.
Por Lucía Giambroni (*)

Finalmente la Reserva Federal de los Estados Unidos decidió, en las reuniones celebradas el 16 y 17 de este mes, no subir las tasas de interés, tanto para la emisión de créditos como para el rendimiento de los bonos del tesoro. El fundamento de la Fed para mantener las tasas cercanas a cero (0,00%-0,25%) fue claro: las condiciones de la economía todavía no pueden prescindir de esta clase de estímulos. Aunque reconocen que la economía sigue creciendo a ritmo moderado, que el mercado de trabajo ha mejorado considerablemente y que la probabilidad de que la inflación permanezca por debajo del 2% anual ha disminuido, la recuperación de la economía aun es incompleta.

Según el Departamento de Comercio de EEUU, el PBI de este país creció un 4,2% en el segundo trimestre de este año - en el primero había atravesado una retracción de 2,9%-. El crecimiento fue impulsado por la demanda doméstica que se incrementó un 3.1% y la generación de empleo. Las exportaciones también repuntaron, mostrando una expansión del 10.1%. La actividad inmobiliaria se recupera con un crecimiento del 3,3% para julio. Otras actividades que crecieron considerablemente son las ventas de automóviles, el turismo y el comercio.

Sin embargo, el crecimiento y la recuperación fue menor a lo que se proyectaba, especialmente en el empleo. De hecho, la tasa de paro aumentó en agosto pasando del 6,1% al 6,2. En este sentido, la presidenta de la Reserva Federal Yanet Yellen, declaró que, luego de la crisis financiera, la recuperación de la economía fue lenta debido a que se enfrentó a "vientos en contra". Y aunque el crecimiento ha sido sostenido durante cinco años "fue más lento en comparación a otras recuperaciones de recesiones pasadas". Incluso en el resumen de las Proyecciones Económicas que se presentan trimestralmente el PBI fue revisado a la baja. Es por esto que la decisión fue de conservar el estímulo al crédito y a la inversión en el circuito real.

La economía mundial siguió esta decisión de cerca, ya que esta decisión impacta en los flujos de capital a nivel global. Hasta ahora los bajos rendimientos de los instrumentos financieros estadounidenses generaron una enorme liquidez en términos de crédito que se redireccionaron hacia las economías emergentes. Con ello, estos mercados fueron destino de inversiones, tanto de tipo financiero como a través de la IED.

El aumento de las tasas de interés de EEUU hubiese implicado que las inversiones volverían a los bonos norteamericanos, dificultando el financiamiento en los países emergentes, e incluso potencialmente generando fugas de capital, ya que volvería a atraer capitales, en lo que suele llamarse "salto a la calidad" (flight to quality), debido a la credibilidad del sistema financiero norteamericano.

Pese a que finalmente la decisión fue de mantener una baja rentabilidad, es importante que las economías latinoamericanas generen mecanismos para evitar los desequilibrios que este tipo de mecanismos -sobre los cuales no hay forma de ejercer un control directo-. El capitalismo financiero, el que predomina en la actualidad, en el contexto de un mercado financiero globalizado e interconectado, se direcciona en busca de la rentabilidad, al margen y muchas veces a costa de las economías receptoras.

Lo importante es entonces observar cómo fueron utilizados los flujos que se introdujeron en las economías, y que instrumentos se crearon para evitar que la salida afecte a la actividad.

En nuestro país, la mayor cantidad de capitales extranjeros ingresaron vía IED, ya que no se emitieron instrumentos financieros que atrajeran capital, y de por sí el mercado financiero argentino es pequeño y está altamente regulado. Por otro lado, los dólares que ingresan en la economía provienen de las exportaciones, es decir del circuito real de la economía, ya sea desde la producción agrícola, como desde el progresivo incremento que han tenido las MOI y las MOA.

Muchas economías de la región utilizaron el ingreso de divisas para sostener déficit en sus balanzas comerciales. Es decir, que la afluencia les permite sostener déficits prolongados, cuando se podría haber aprovechado el financiamiento para hacer modificaciones en las estructuras productivas, que quedarán vulnerables para mantener estos gastos frente al retiro masivo. Este es el caso de Perú, Colombia, Chile o Uruguay, que mantienen déficits comerciales y sostienen sus importaciones con los dólares financieros. Sus economías han crecido amparadas en estos flujos y en la reprimarización basada en el aumento de precio de los commodities.

Por esto, al margen de la decisión circunstancial de la Reserva Federal, es importante que las economías emergentes canalicen las inversiones al circuito de la economía real, que estimula el mercado interno, como elemento generador de valor frente a desequilibrios en los flujos de divisas. En ese sentido, nuestro país ostenta un sistema de estímulo pero, fundamentalmente, de control de las inversiones, que le permiten evitar los tradicionales estragos de los mercados liberalizados.

(*) Integrante del Grupo de Estudio de Economía Nacional y Popular (GEENaP)

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