El gobierno debe decidir los aumentos en gas y electricidad que por razones estacionales se concretan en mayo. Los ajustes se pospusieron por la elección del domingo y ahora Eduardo Duhalde consideraría inconveniente mover las tarifas antes del ballottage. De este modo, el futuro presidente deberá, apenas asuma, pagar el costo político de las subas. Podrán dosificarse o escalonarse, pero aumentos habrá y regirán con retroactividad a ayer. Así, aun si el próximo presidente fuera Néstor Kirchner, correrá con las consecuencias de una decisión que Duhalde evitó, al punto que ni siquiera aceptó la propuesta de Repsol YPF, formulada en junio del año pasado, de aplicar aumentos sólo a los beneficiados con la devaluación, para aliviar la situación de empresas de gas y electricidad.
Al no haber dinero, las generadoras temen no cobrar la electricidad (que les paga Cammesa con lo que abonan las distribuidoras y recursos del fondo) y, en consecuencia, bajarán sus niveles de stock de combustible líquido (gasoil o fueloil) para atender las necesidades del invierno.
De este modo, si hubiera alguna dificultad para cubrir la demanda con la energía hidroeléctrica, las centrales térmicas podrían no estar disponibles para cubrir el consumo. La necesidad de usar energía proveniente de centrales térmicas se puede acentuar si la temperatura del invierno es muy baja varios días seguidos, porque todavía se consume mucha electricidad para calefaccionar y porque en invierno siempre crece la demanda por la menor cantidad de horas con luz natural.