El viernes había derrapado el índice hasta quedar en la cornisa de las dos centenas, con 1.505 puntos, para lograr remontarla y ubicarse más aliviada, en 1.517. Ayer, lo amenazado se concretó, y después de intentar un máximo precario -en 1.530-, el Merval se fue a la hondonada, pasó velozmente por la línea divisoria y aterrizó en apenas 1.484 puntos. Una vez allí, el cierre contuvo algún principio de repunte que no evitó la perforación del piso, aunque pudo situar al índice ponderado en más tolerables 1.494 puntos. Pasado a porcentual, el daño verificado en la primera rueda de la semana resultó de casi 1,6% y esto enlazó con la flojedad amenazada durante el viernes, donde el mercado había aunado un cierto descenso de precios, junto con una merma de volumen llamativa.
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En la víspera, se mejoró -para mal- el total de los negocios, hecho que, en lugar de traer mejores augurios, solamente habilitó a que existiera una preocupación más marcada. Porque 1,6% de caída, junto con la proeza de los niveles de la zona del 1.500 en el Merval, se generó con incremento de órdenes. Que elevó la cifra a los $ 71 millones, cerca de 20% superior a lo reunido el viernes. Grupo Galicia y Petrobras estuvieron dentro de esa zona de merma que registró el índice, bajando 1,6% la primera y 1,5% la segunda, quedando Acíndar más sobria. Se abrió así un interrogante serio, en pleno agosto.
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