La del viernes fue la primera rueda que podemos calificar sin equivocarnos como "bajista". Es cierto que hasta ahora la tendencia general ha sido a la suba; de hecho, si bien el Dow acumula una mejora de 0,05% desde la última jornada de diciembre y han sido más los días en que las blue chips terminaron perdiendo que ganando, esto ha sido el resultado de un recambio de carteras, donde los inversores se han venido desprendiendo de sus papeles de primera línea para posicionarse en aquellos con un mayor potencial de ganancias en caso de que se dispare un "bull market" con todas las letras. La mejor prueba de esto son las subas de 0,9% del S&P 500 y el impresionante 4,2% que voló el NASDAQ en el mismo lapso. Tal vez lo más interesante de la merma del viernes fue que, a pesar de que todos los grandes índices del mercado cerraron en baja, este proceso siguió siendo notable, ya que el promedio industrial retrocedió 1,26% y quedó en 10.458,89 puntos, mientras los papeles tecnológicos perdieron exactamente la mitad, en tanto que el S&P se colocaba justo en el medio del camino entre los dos. Si bien la mayor parte de los comentarios culpó a los desilusionantes datos sobre la situación laboral por lo que fue la primera baja del año, y es cierto que el mercado "arrancó perdedor", hacia el mediodía, la mayor parte de los papeles se movía en la zona neutral y fue durante la última hora cuando se marcaron los mínimos del día, cuyos cierres estuvieron muy cercanos a estos valores. Es claro que si bien existió algo que se conoció antes de la apertura de las operaciones que deprimió los precios, fue "otro" algo, en particular durante la última mitad de la rueda, lo que determinó el cierre perdedor.
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