La recaudación tributaria de enero cerró con la cifra record de 14.535 millones de pesos, por encima de los 14.358 millones de mayo del 2006, anunció hoy la ministra de Economía y Producción, Felisa Miceli.
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"Este es el reflejo del crecimiento económico y de una mayor eficiencia en la fiscalización", destacó Miceli, en declaraciones a la prensa efectuadas en Casa de Gobierno, luego de haberse entrevistado con el presidente Néstor Kirchner.
Además, la recaudación de 14.535,3 millones de pesos de enero resultó un 30,2 por ciento superior a los 11.164,8 millones de igual mes del año pasado.
El crecimiento de la recaudación durante enero obedeció principalmente al desempeños de los ingresos obtenidos por el Impuesto al Valor Agregado, como reflejo del mayor nivel de consumo, las Contribuciones Patronales, por el aumento del empleo registrado, y el Impuesto a las Ganancias, tributos que explican el 65,5 por ciento del aumento.
Además, las retenciones a las exportaciones aportaron casi 1.250 millones de pesos, un 30 por ciento más que en igual mes del año pasado, por mayores volúmenes exportados y aumento en el tipo de cambio.
La ministra, acompañada del secretario de Hacienda, Carlos Mosse, y del titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Alberto Abad, aprovechó la oportunidad para hacer una encendida defensa del nivel de presión tributaria, criticado por algunos economistas y empresarios.
"Si se quiere tener servicios públicos eficientes, como en los países centrales, tenemos que llegar a niveles de recaudación similares, sin aumentar las alicuotas no hacer reformas impositivas", dijo la ministra.
En ese sentido, Alberto Abad, explicó que la presión tributaria, medida como la recaudación como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB), alcanza en la actualidad al 30 por ciento, "en el punto medio entre el 37 por ciento de Brasil, y el 23 por ciento de Chile".
"Cuanto mayor es la presión significa que hay una mayor cumplimiento, una mayor confianza, y una mayor solvencia intertemporal", destacó Abad.
Como argumentos históricos, recordó que en los años 80 la presión tributaria alcanzaba al 11 por ciento del PIB "y los terminamos pagando con inflación".
En los 90 "tuvimos una presión promedio del 16,9 por ciento, que lo financiamos con endeudamiento y que terminó en el default".
Ahora, con este nivel de presión tributaria "hemos logrado solvencia fiscal", destacó Abad.
En este marco, Miceli recordó que el Congreso le dio al Poder Ejecutivo 120 días para modificar los mínimos no imponibles del Impuesto a las Ganancias, y Bienes Personales, para que no se vean afectados los trabajadores.
"Por ahora no está en análisis, pero tenemos 120 días. No hay que preocuparse porque cualquier modificación es retroactiva", dijo la ministra.
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