Otra vez el volumen negociado siguió incrementándose, al igual que la merma experimentada por los tres principales índices del mercado. Podemos suponer entonces que el número de gente con "cara larga" ha crecido al menos proporcionalmente. De todas formas y a pesar de que los casi 1.700 millones de papeles tranzados en el NYSE y los casi 2.000 que le tocaron al NASDAQ pueden sugerir otra cosa, la verdad es que la atención de los inversores no estuvo fijada en el ámbito bursátil. Es que si bien el incremento en la producción que prometió la OPEC fue seguido de una baja en el precio del crudo a menos de u$s 55 por barril, bastó que otra vez las existencias de crudo estuvieran por debajo de lo esperado para que a partir de la media mañana el petróleo rompiera todas sus marcas históricas cerrando en u$s 56,46 por barril. Además, casi como agregando injuria a la ofensa, los datos de la macro que se difundieron mostraron un crecimiento industrial por debajo de lo esperado, en tanto el déficit de la cuenta corriente rompió con todas las marcas históricas. Pero, por si esto sólo no alcanzara para deprimir el ánimo de los accionistas, General Motors anunció que está por tener la mayor pérdida desde 1992. Si bien es cierto que la merma de 14% fue responsable de colocar al Dow por debajo del S&P 500 y del NASDAQ, esto apenas explica ¼ de 1,04% que retrocedió el Promedio Industrial cuando cerró en 10.633,07 puntos. Como contracara al mal efecto de GM, podemos señalar que parte la baja de la tasa de largo a 4,508% fue porque muchos, temiendo que la deuda de GE sea calificada como " chatarra", prefirieron refugiarse en los treasuries.
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