El viernes, con el repunte inesperado, se había producido un enfrentamiento de indicadores que ponían serias dudas razonables acerca de la prosecución. Rebote en precios, con merma de volumen, sinceró la cuestión ayer: como no había órdenes para refrendar lo pasado, las cotizaciones fueron la variable de ajuste y retornaron a sus bases. De tal modo, esa rueda del viernes quedó entre paréntesis y siendo una nota de color, entre dos bajas. Con baja de 2,2% en el Merval clásico, que llegó un poco más arriba en la nómina argentina, el Burcap solamente se distanció en esto y, merced a la actuación «extranjera», cerró casi neutro. Un día donde llegaba el resto de balances, con diversidad de resultados y de composición de los mismos, donde el tipo de cambio -declinando en estos meses- actuó de revulsivo para dar vuelta saldos operativos, que no podían denotar la enjundia de la línea final. Como una Telecom con utilidad en $ 907 millones -siendo de las escasas alzas en el día-, también Acíndar vino con beneficios de $ 200 millones, sosteniendo su nivel. Pérdidas en Comercial, costando más de 8% de caída en precios, especialmente una PC que se desarmó de pronto: con más de 4% de retroceso. No más de $ 26 millones fue la base del día en papeles privados, con subas en Nueva York y San Pablo, y caída en los índices de precios de Buenos Aires. Otra vez dentro de un microclima, la semana «electoral» abrió sumamente débil. En tanto, los ADR en Wall Street marcaron la fuerte baja de los papeles accionarios argentinos, predisponiendo a esa zona de endeblez que se vio en el recinto porteño. Lo cierto es que la ortodoxia volvía a poner las cosas en orden, y sin órdenes es difícil sostener algo.
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