La endeblez que presenta el mercado local, a pesar de venir ensayando una suba a lo largo de abril, quedó demostrada por un contratiempo entre expectativas y realidad de la víspera, que detonó de modo muy negativo en todo el espectro accionario. Cuando se vivía una jornada que arrimaba nuevamente señales muy vigorosas provenientes del Norte, reciclando en Europa y haciendo nido en nuestra región, con un Merval que llegaba a zona de «470» puntos, camino de 1,5 por ciento de aumento... apareció el villano de la rueda.
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Con una tasa de corte arriba de 10%, las tareas cayeron con su novedad en el recinto y sembrando la decepción. De inmediato los «toros» abandonaron la escena y cuando todavía faltaba el corazón del negocio, la plaza local se quedó huérfana de apoyos.
De ahí en más, todo fue ir a las trincheras, estacionarse en querer retener 0,5 por ciento de alza, pero al cierre ni eso. El Merval amplio, salvado por las españolas, quedó en neutro. El M.AR se vio con un baja de 0,35 por ciento. Y menos mal que todo terminó en ese punto. Volumen de unos 22 millones de pesos para especies nativas, más de 2 millones de pesos de CEDEAR, todo lo hecho en la zona final era de inyección vendedora.
Una muestra de que la tónica está indefensa, sin fondo, para soportar avatares como el de ayer y que, sin ser tan esencial, crean una vuelta de campana inmediata.
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