12 de julio 2006 - 00:00

La victoria de un pequeño David

La victoria de un pequeño David
¿Alguna vez le mencionamos una empresa que se llama KLA Tencor? Al menos en los más de diez años que venimos escribiendo esta columna, no. Si bien KLA es lo que podríamos llamar una proveedora importante para los procesos de control en la industria de semiconductores y microelectrónica, se trata de una firma 15 veces más pequeña que Intel con ventas 20 veces menores, que no la hacen demasiado llamativa.

Fácilmente podríamos definirla entonces, como un "pigmeo del mercado" pero un pigmeo que, según parece, ayer pudo mucho más que otros Goliat del sistema. Los desilusionantes números de Alcoa que habíamos conocido tras el cierre del lunes, y la advertencia de Lucent sobre una caída de sus ventas norteamericanas y chinas, fueron todo lo necesario para que la última rueda arrancara en un tono negativo. Tan negativo, que para las once de la mañana el Dow perdía 0,68% y el NASDAQ poco más de 1%. Para peor, la bandada de ataques terroristas en la India, si bien no "le movían el piso" a nadie, impulsaban el precio del oro que terminó en u$s 640,1 por onza. A partir de entonces, la mejora en las ventas de Pepsico (el papel ganó 5%), la suba del precio del petróleo (cerró en u$s 74,16 por barril) y el anuncio que el déficit federal de este año será 7% inferior al del año pasado (la tasa de 10 años bajó a 5,108%) se combinaron de manera tal que el mercado encontró algo parecido a "un piso" por el cual se deslizó hasta poco antes de las dos de la tarde. Fue ahí cuando nuestro pequeño David -mejor dicho, KLA Tencor- anunció que sus ganancias superarán todas las proyecciones. Casualidad o causalidad, oportunismo o visión, reaparecieron los alcistas y cuando sonaba la campana de cierre el Dow trepaba 0,28% hasta 11.134,77 puntos.

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