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"Cada cual tendrá que ceder", afirmó Lamy, que dirige desde septiembre la Organización Mundial del Comercio (OMC). Pero el francés reconoció, en entrevista el lunes al diario The Independent, que actualmente "las posiciones son demasiado alejadas" para esperar un acuerdo inmediato.
El director general de la OMC descartó de hecho que éste se produzca en la conferencia ministerial de la OMC en Hong Kong, hasta hace poco considerada crucial, y que ahora calificó de simple "etapa".
"Es preferible considerar Hong Kong como una etapa más", y no como una reunión donde debe lograrse a cualquier precio un acuerdo, dijo.
Lanzada en 2001, la Ronda de Doha para liberalizar el comercio mundial, debía haberse cerrado a fines de 2004, pero las divisiones Norte-Sur sobre agricultura han postergado ese objetivo hasta fines de 2006, como muy pronto.
Hasta hace poco, Lamy esperaba cerrar dos terceras partes de la Ronda de Doha en la reunión de Hong Kong.
Por su parte, el primer ministro británico Tony Blair pedirá el lunes a los líderes de los países ricos que se esfuercen para que la reunión de Hong Kong concluya con un acuerdo que sea más justo para los países pobres.
"No habrá seguridad o prosperidad" en los países ricos si no se logra reducir la pobreza en el mundo, advierte Blair según extractos de un discurso que prevé pronunciar el lunes por la noche en la Alcaldía de Londres.
No obstante, el canciller brasileño, Celso Amorim, aseguró el lunes que la Ronda de Doha está en "punto muerto" y pidió a la Unión Europea (UE) un nuevo esfuerzo en el capítulo agrícola.
En entrevista al diario francés La Tribune, Amorim aseguró: "Me temo que la Ronda está en punto muerto (...). Si Europa no puede poner en la mesa una oferta adicional en materia agrícola, entonces quizá haya que poner la negociación en marcha lenta y reanudarla después de Hong Kong".
Brasil ha hecho "un gesto en materia de bienes industriales" al proponer reducir sus aranceles a las importaciones de bienes industriales "de 50% en promedio", según el ministro. "Pero Europa no ha reaccionado a nuestras propuestas", se lamentó.
"¿Europa quiere provocar una crisis, quiere dejar las negociaciones tal como están? ¿Todo esto tiene relación con la situación interna de la UE?" se preguntó el canciller brasileño.
El G20, el grupo de países emergentes creado con motivo de las negociaciones de la OMC, y del que Brasil es uno de los miembros más activos, exige a Europa una "reducción de los aranceles del 54% de promedio", una oferta considerada "razonable" por muchos países, según Amorim.
Por su parte, Australia se sumó el lunes a las críticas contra la UE, exhortando a los europeos a "comprender al resto del mundo".
"Desde el punto de vista de Australia, esperamos que la UE comprenda lo que el resto del mundo espera a propósito de acceso a los mercados", declaró el canciller australiano Alexander Downer a su llegada a Pusan (Corea del Sur), donde asistirá a la cumbre anual del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).
La UE propuso a fines de octubre reducir entre 35 y 60% -46% en promedio- los derechos de aduana aplicados a los productos agrícolas. Pero esta oferta fue considerada insuficiente por los grandes exportadores agrícolas como Brasil, Estados Unidos o Australia.
También el representante norteamericano para el Comercio, Rob Portman, señaló acusadoramente a la UE, el lunes en Pekín, donde asiste a una conferencia sobre relaciones sino-estaodunidenses.
La reunión de la OMC en Hong Kong supone "una ocasión que sólo se presenta una vez cada 20 años", dijo. "Es necesario que los aranceles bajen y que los europeos no actúen de forma insignificante en el acceso a sus mercados (...)" dijo Portman.
"Tengo la impresión que si no avanzamos en este capítulo (agrícola) será difícil progresar en los otros ámbitos (servicios y productos industriales)", advirtió el representante de Estados Unidos.
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