Lanzó Kirchner un plan atómico
El gobierno de Néstor Kirchner pareció ayer dar un giro en su política energética. Ahora se propuso recurrir a un plan nuclear que tendrá un plazo mínimo de cuatro años para compensar el déficit que se registra hoy en el país. El anuncio se realizó en el escenario en que se apostó antes a otras estrategias para resolver el mismo problema: el Salón Blanco, con discurso del ministro Julio De Vido y participación de Néstor Kirchner. Prometieron, y es correcto, terminar la planta Atucha II (lleva 25 años en obras) y reactivar otros emprendimientos como Arroyito, y ampliar la vida útil de Embalse. Estos objetivos demandarán $ 3.500 millones que saldrán, se supone, de las arcas del Estado y de la inversión privada. No se trata, por supuesto, de medidas que vayan a abrir una salida para la crisis energética actual. Los ambientalistas, claro, ya comenzaron a protestar por este recurso al enriquecimiento de uranio por razones de inseguridad y contaminación. De Vido, desde el otro extremo, sostuvo que «sólo los países que tienen energía nuclear podrán influir en la política global». Ambicioso, por donde se lo mire.
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El presidente Néstor Kirchner y el ministro de Planificación, Julio De Vido, presentaron ayer
el nuevo plan nuclear argentino que incluye el enriquecimiento de uranio. Esta actividad
había dejado de realizarse en los 80.
La decisión política de no quedar fuera del grupo selecto de naciones que están integradas verticalmente en materia nuclear tuvo acompañamientos simbólicos. Así, participaron en el acto los embajadores de Brasil, Venezuela y Canadá. Una empresa de este último país es la que prestará servicios para terminar Atucha II y para otros desarrollos.
De Vido también anunció la finalización del estudio de factibilidadpara construir el primer reactor de potencia, mientras hasta ahora sólo se hicieron reactores para investigación. Se trata del prototipo del reactor Carem con capacidad de unos 25 megavatios, en el que se manifestó interesado el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, para generar vapor que permita mejorar la extracción de petróleo pesado en el Orinoco.
La mayor sorpresa para los presentes fue la decisión de impulsar la minería de uranio que desde la década del 90 se considera antieconómica y fue desactivada. Más que eso, De Vido destacó la necesidad de contar con una reserva estratégica del mineral, como si en los próximos años en el mundo pudieran sufrirse conflictos por la escasez del producto.
Esta revalorización de la actividad nuclear no es exclusiva de la Argentina, es un tema de actualidad en todo el mundo por los altos precios del petróleo y los límites de las reservas.
El país, además, fue uno de los primeros del mundo en avanzar en el desarrollo del sector sobre todo en las décadas del 60 y 70, y hoy debe apresurarse para ponerse al nivel que alcanzó Brasil en los últimos años.
De Vido afirmó que la terminación de Atucha II, la extensión de la vida útil de Embalse y la instalación de una cuarta central nuclear «son esenciales para el desarrollo energético del país». Para Atucha II se destinarán $ 1.800 millones, incluyendo el agua pesada y el combustible para entrar en actividad, y se espera que esté funcionando en el segundo semestre de 2010.
En el acto se refrendaron cuatro convenios. Uno, entre la CNEA y dos empresas privadas para proveer gratuitamente radiofámarcos a hospitales públicos. Otro, del organismo con Nucleoeléctrica para la formación de recursos humanos.
También se refrendó el convenio para que la planta de Arroyito se reactive y suministre las 600 toneladas de agua pesada que requiere Atucha II. Por último, se firmó un contrato con Dycasa para las obras hidráulicas y civiles que faltan realizar en Atucha.




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