Las consecuencias de estar en default con organismos
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• Certificación
La segunda razón es que en el actual sistema financiero internacional y en la globalización, para los países emergentes estar bajo el paraguas de un acuerdo con el FMI constituye una suerte de «certificación» frente a la comunidad internacional, tanto financiera como empresaria, que la economía del país esté bajo cierto control, enviando, de esta manera, la señal que, de cumplirse los términos de los programas, el país estará estable y en crecimiento. Esta es la percepción teórica de la comunidad internacional acerca del manejo de los mercados emergentes.
Decimos teórica porque estar bajo el paraguas no significa ser estable y estar en crecimiento, como ha pasado con la Argentina, por ejemplo, que explotó estando precisamente bajo el paraguas del Fondo.
En el caso argentino, se lo acusa de haber permitido el sobreendeudamiento externo y de no haber impedido el populismo fiscal que terminó liquidando a la convertibilidad. Una especie de «barman» de una clase política «fiscalmente borracha».
Pero si bien la credibilidad del organismo está «bajo consideración» de la comunidad internacional y cada integrante de la misma (mercados financieros, empresas multinacionales, países desarrollados, etc.) realiza su propio análisis sobre la situación de los distintos países en desarrollo (también integrantes de la comunidad internacional) antes de tomar decisiones de involucrarse con o en los mismos (es decir, no se confía únicamente en el juicio del FMI), el hecho de que un país esté efectivamente bajo el paraguas del Fondo constituye un elemento positivo en aquel análisis. No suficiente para que se decidan inversiones en el país por ello sólo. Pero necesario, y en buena medida, imprescindible.
Además, los inversores no solamente toman en cuenta la existencia de acuerdos con el organismo, sino que también se examina el historial de la relación de cada país con el Fondo, en especial, el grado de cumplimiento con las condiciones asumidas en los programas anteriores y si los mismos han dado resultados satisfactorios. Un país acostumbrado a incurrir en crisis en forma recurrente, como la Argentina, que ni siquiera podría estar bajo el paraguas porque no puede cumplir con sus compromisos, sí será muy mal visto como destino de las inversiones, vitales para un crecimiento sostenido. Por eso, para retomar la confianza en forma sostenida, es recomendable que el país mantenga la relación con el Fondo y tenga un sólido registro de cumplimiento de las distintas metas.
En tercer lugar, es práctica de los organismos multilaterales (Banco Mundial, BID, etc...) conceder préstamos en forma concertada, siendo el Fondo Monetario la «agencia líder», es decir, la que va primero. Sin el paraguas, no hay acuerdo. Por lo tanto, para un país quebrado como la Argentina, tan necesitada de los fondos del Banco Mundial y del BID, acordar con el FMI se vuelve necesario.
• Orientación
En cuarto lugar, permite mantener una relación normal con los países desarrollados, y evitar conductas agresivas o de indiferencia hacia el defaulteador. En quinto lugar, porque la orientación general de los políticos del organismo apunta en la dirección del capitalismo, único sistema económico que, cuando es implementado seriamente da resultados satisfactorios.
Esta orientación debería ser seguida aun en los casos en que no sea necesario recurrir al Fondo para obtener ayuda financiera y la Argentina pueda funcionar con sus propios recursos si se quiere ser un país próspero. Lo ideal es no tener que recurrir nunca al FMI o hacerlo sólo para recibir sumas mínimas de préstamo y solamente para obtener el «certificado» que piden los inversores y empresas internacionales para invertir en la Argentina, pero lamentablemente la irresponsabilidad fiscal de todos los gobernantes argentinos nos ha llevado a tener que ser Fondodependientes y a tener que aplicar sus duras recetas (aunque el problema argentino fue precisamente la flexibilidad mostrada por el organismo en términos fiscales y financieros) para evitar caernos del mundo, es decir, para evitar estar peor.
• Programas propios
Pero insistimos, lo ideal es no depender del FMI, sino tener programas propios de reformas estructurales, superávit fiscales, levantamientos del default, políticas sociales efectivas y una macroeconomía ordenada y eficiente. Y si se juzga conveniente acceder al crédito internacional, tomar préstamos de los inversores privados y sólo en la medida en que sirvan para un fin productivo específico, no para financiar el gasto corriente del sector público.
El alto nivel de las exportaciones y el buen nivel de reservas permitirán mantener al país fuera de una crisis financiera. Pero se ve muy complicado poder avanzar en ser un país pujante en el mediano plazo y así salir de la pobreza. El compromiso con políticas para ganar votos debe tener límites en el bienestar general y en el futuro de la población. Se espera que ello ocurra en los próximos días.
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Aseguró a colaboradores que se destrabó negociación. Podría hoy haber anuncios del Fondo
Argentina ya entró en default con FMI. Para Kirchner habrá rápido acuerdo
ARGENTINA YA ENTRÓ EN DEFAULT CON FMI. PARA KIRCHNER HABRÁ RÁPIDO ACUERDO
Escribe Carlos Burgueño
El gobierno oficializó ayer su decisión de no pagar el vencimiento de 2.900 millones de dólares al FMI, con lo que entró por tercera vez en menos de dos años en default. Antes fue con inversores privados y el Banco Central. Por la mañana, Néstor Kirchner embistió contra los que lo amenazan «con las 7 plagas». Sin embargo, a la tarde el panorama se aclaraba. La cláusula que el Fondo incluyó el lunes y que trabó el acuerdo se habría eliminado, con lo que volvían las negociaciones y se especulaba con un acuerdo inminente. Se habla en el nuevo borrador de no subir tarifas en 2004, de un déficit de 3% para el próximo año (se negociaría luego el de 2005 y 2006) y de no compensar a los bancos. Si hay garantías del FMI, Kirchner podría liberar el pago en las próximas horas.
" Seguimos negociando y lo más probable es que se destrabe el acuerdo en forma inminente", le dijo ayer Néstor Kirchner a uno de sus principales ministros (no el de Economía). Ayer a las 18 horas el Presidente recibió desde la embajada argentina en Estados Unidos la confirmación de que las presiones del gobierno de George
W. Bush ante el directorio del organismos dieron resultados, y que quedaría eliminada la conflictiva cláusula que se había introducido el lunes y que trabó las negociaciones. El FMI pedía que cada pago de la Argentina durante los tres años que durara el acuerdo no tenga devolución inmediata sino que para este giro, habría que esperar entre 10 y 12 meses.
Aparentemente esta exigencia introducida por Horst Köhler, (director gerente del FMI), quedó afuera del borrador. En realidad toda la parte técnica estaba ya cerrada y sólo restaban las gestiones políticas; que sería lo que aparentemente, al menos a los ojos del Ejecutivo, quedó encarrilado ayer.
Alentados por esta noticia, Kirchner y el jefe de Gabinete Alberto Fernández, a los que se les sumó en algunos momentos el ministro del Interior Aníbal Fernández, comenzaron a diseñar el texto del comunicado que a la noche fue distribuido y que explicaba los motivos por los cuales ayer se decidió no pagar el vencimiento de 2.900 millones de dólares.
Se pidió que la decisión de mantener 25% de las reservas era una actitud patriótica, concepto que quedó fuera; salvo la mención del porcentaje. Se introdujeron además, en un texto que resultó finalmente de sólo tres párrafos, palabras como la continuación de las negociaciones, pero buscando un acuerdo que garantice el crecimiento, el aumento del empleo y la reducción de la pobreza; todas ideas fuerza pedidas por el propio Kirchner. Para establecer un puente con los acreedores privados, Alberto Fernández incluyó una frase que habla de la necesidad de «normalizar las relaciones con los acreedores del exterior».
• Críticas
Hubo además en la Casa de Gobierno momentos para el análisis de la situación en el Ministerio de Economía. Aparentemente los hombres de Kirchner tomaban al avance en las negociaciones como un logro exclusivo del «ala política», y consideraban diplomáticamente como poco efectiva la gestión del Palacio de Hacienda de las últimas horas. Sólo se salvaron de las críticas los negociadores de las metas fiscales del acuerdo, mientras que los responsables de las áreas financieras fueron los más castigados.
En concreto el borrador sobre el que trabajarán ahora la Argentina y el FMI incluyen los siguientes puntos:
• Superávit Fiscal. Pese a que permanentemente se lo presentó como uno de los puntos de conflicto, en realidad fue uno de los primeros que se cerraron. La Argentina mantuvo su posición de no exigir más de un resultado fiscal positivo de 3% del PBI durante el año próximo (aproximadamente $ 12.000 millones). Para 2005 y 2006 se habla de retornar las negociaciones, teniendo en cuenta la evolución de las variables de crecimiento. No habrá sin embargo ningún tipo de coeficiente o de cálculo estadístico, como se especuló en algún momento.
• Tarifas. Este puede ser considerado, a los ojos de Kirchner, el logro más importante del acuerdo del Presidente y que según fuentes del Ejecutivo habría aceptado el FMI. La Argentina se comprometería a estudiar la situación de las tarifas de los servicios públicos durante 2004, pero en ningún momento habrá compromisos de suba de tarifas. Simplemente se obedecerá la legislación aprobada en las últimas semanas y que le permite al Ministerio de Planificación de Julio De Vido a negociar este capítulo a la par de la discusión sobre la totalidad de los contratos de concesiones.
• Compensaciones. Según fuentes gubernamentales, tampoco se incluirán cláusulas donde haya compromisos de compensar a las entidades financieras por los amparos judiciales; reclamo que la semana pasada había sido incluido por Dodsworth y que implicaba emisión de deuda que hasta ahora llegaba a los 8.000 millones de pesos. Sí figurará el compromiso de atender las compensaciones al sistema financiero ya aprobadas por Diputados por las diferencias en la aplicación del CER y el CVS por $ 2.800 millones.
• Cláusula de Vencimiento. La última dificultad que el FMI incluyó el lunes finalmente no estará presente. Puesta en el borrador a pedido de países chicos que integran el directorio del FMI (Holanda), no se le garantizaba a la Argentina el giro automático hasta 2005 del dinero equivalente a los pagos que se hagan por 13.182 millones de dólares. El dinero sería enviado con demoras de entre 10 y 12 meses y dependiendo del cumplimiento de todas las variables que figuren en el acuerdo.
Según la frase de Kirchner, «es como si se no nos creyeran que vamos a cumplir, por eso es inadmisible este capítulo». Aparentemente fue una intervención directa del gobierno de Estados Unidos, concretamente del secretario del Tesoro John Snow ante el titular del FMI, Horst Köhler, lo que determinó que esta cláusula sea excluida del borrador del acuerdo.
Con este marco, continuarán hoy las negociaciones, siempre desde el ala política del gobierno, y se espera ahora que el próximo viernes el directorio del FMI le dé el visto bueno. Sólo con esa confirmación, Kirchner decidirá el pago de los 2.900 millones de dólares que vencieron ayer y que llevaron a la Argentina al default con el Fondo.




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