El ministro Lavagna, al disertar esta mañana en un encuentro organizado por la Delegación de Asociaciones Israelitas (DAIA).
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Al disertar esta mañana en un encuentro organizado por la Delegación de Asociaciones Israelitas (DAIA), Lavagna ponderó la "diferencia de fondo en la política" producida por el Gobierno, y advirtió sobre lo "peligroso" de algunas opiniones en contrario cundo provienen de estos dos grupos.
"Hay grupos que están ubicados en las antípodas desde el punto de vista ideológico", dijo el ministro al referirse a lo que denominó el "populismo setentista", que pretende la política "del subsidio, de la expansión del gasto público, del aumento de las remuneraciones" y llamó a la memoria de quienes "tienen un recuerdo muy claro de los riesgos de proceder de esta manera".
En el otro extremo, criticó al "conservadorismo financiero, los noventistas", que piensan que "producido el arreglo de la deuda, hay que volver a los negocios financieros fáciles".
Para Lavagna, el razonamiento de este grupo es que "hay que salir apresuradamente a los mercados internacionales a colocar deuda, hay que permitir el descalce de monedas, que los depósitos sean en una moneda y los créditos en otro", experiencia ya vividas por Argentina con dramáticos resultados.
Lavagna precisó que este pensamiento apunta a "permitir depósitos de corto plazo indexados con inflación; toda clase de ingeniería financiera que vivimos desde 1994 en adelante, que, por cierto, permite hacer grandes ganancias muy rápidamente, concentradas en muy pocas manos y que tienen muy poco que ver la producción y con el empleo".
En cambio, luego de dar a conocer los números positivos de la economía durante su gestión, el ministro recalcó la importancia de no "ceder a las presiones sectoriales" y mantener el importante superávit fiscal que se registra tanto en la Nación como en las provincias.
"El milagro de tener un superávit fiscal de 4,5 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) es simplemente haber tomado distancia entre el Estado y los intereses sectoriales, como aquellos que metieron presión para lograr un seguro de cambio luego de la devaluación", advirtió.
Sin embargo, reconoció que los "los riesgos están siempre presentes", y entre ellos mencionó "la burbuja de precios y salarios" de principios de este año, y la presión para eliminar las retenciones a las exportaciones.
"La burbuja de precios y salarios que se planteó a principios de este año requirieron que este ministro haya salido a pararla en forma pública, mientras que el presidente (Néstor) Kirchner lo hizo en forma reservada", admitió Lavagna.
En el terreno impositivo, Lavagna señaló que el impuesto a las transacciones financieras "es claramente distorsivo", y admitió que "hay que reducirlo sin olvidarnos de las prioridades sociales".
"Los números (de la economía) dan bien y es oportuno confirmar esa tendencia ya que no debemos olvidarnos que tanto el Plan Austral como la Convertibilidad, en el segundo año de vigencia, acumularon desajustes muy fuertes", concluyó el ministro Lavagna.
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