Lavagna resigna ahora área clave
Roberto Lavagna sumó áreas fundamentales que hasta ahora manejaba Aníbal Fernández en Producción. Continuará trabajando con sus colaboradores más directos, Oscar Tangelson, Guillermo Nielsen y Federico Poli, pero perderá al secretario de Hacienda Jorge Sarghini que optó por ser diputado por Buenos Aires dirigiendo la Comisión de Presupuesto. Para este cargo sonaba ayer el nombre de Carlos Alberto Mosse, colaborador cercano a Sarghini, pero se esperaba la bendición de Néstor Kirchner. Continuará en su cargo también el titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Alberto Abad. Comienza así una nueva etapa en la gestión de Lavagna, donde deberá definir varios temas clave. Ya no podrá postergar decisiones, pensando en el final de la gestión de Eduardo Duhalde. Entre otros temas deberá definir rápidamente el futuro del sistema financiero, la reforma impositiva y un acuerdo con el FMI.
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El titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP),Alberto Abad, continuará también en su puesto, y comandará el proyecto de autonomía del organismo recaudador. Eventualmente la AFIP sumaría el manejo del Instituto Nacional de Recaudación de la Seguridad Social (INARSS) para concentrar en una sola repartición toda la recaudación impositiva y previsional.
• Secretario
Dentro de las áreas que ahora incorpora Economía, se especulaba ayer que Federico Poli, actual jefe de asesores de Lavagna podría conducir la Secretaría de Industria y Producción, o colaborar directamente con Tangelson si éste dirige esta repartición. En el área financiera, aún resta definir quién se hará cargo del Banco de la Nación.
Lavagna, que llegó al gobierno de Eduardo Duhalde en abril del año pasado en medio de la crisis; comenzará su segunda etapa de gestión. La diferencia fundamental ahora será que muchos de los capítulos que no terminaron de cerrarse durante la administración Duhalde tendrán que definirse; ya que habrá un panorama de cuatro años por delante, en lugar de algunos meses.
Entre otras cuestiones fundamentales, Lavagna deberá encarar casi inmediatamente las negociaciones con los acreedores de la Argentina, que esperan pacientemente su turno para discutir condiciones de pago de la deuda desde que Adolfo Rodríguez Saá declaró el default en la última semana de 2001. También tendrá que negociar un acuerdo con el FMI más largo del que vence en junio próximo, y que sirvió para que Duhalde terminara en paz sus relaciones conflictivas con el organismo financiero internacional.
Tendrá además que definir los términos de la propuesta de reforma impositiva y previsional, dos proyectos que igualmente tendrán que ser discutidos en el Congreso.
También Lavagna tendrá que trabajar sobre el futuro del sistema financiero, basado fundamentalmente en la definición del proyecto de ley de compensación a los bancos por la pesificación asimétrica que fue enviado al Poder Legislativo hace un mes cuando se lanzó el final del « corralón».
El ministro de Economía deberá encontrarle una solución al «cuello de botella» generado por el modelo de crecimiento basado en la sustitución de importaciones y las exportaciones de bienes de escaso valor agregado. Sabe, tal como lo escribió en sucesivos trabajos, que este esquema es válido sólo durante un período de tiempo, pero que no garantiza el crecimiento sostenido de la economía a largo plazo. Una de las cuestiones fundamentales en este tema, será entonces coordinar la salida de este modelo junto con la visión de la necesidad de mantener un dólar a 3 pesos como piso.




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