21 de mayo 2003 - 00:00

Lavagna resigna ahora área clave

Roberto Lavagna sumó áreas fundamentales que hasta ahora manejaba Aníbal Fernández en Producción. Continuará trabajando con sus colaboradores más directos, Oscar Tangelson, Guillermo Nielsen y Federico Poli, pero perderá al secretario de Hacienda Jorge Sarghini que optó por ser diputado por Buenos Aires dirigiendo la Comisión de Presupuesto. Para este cargo sonaba ayer el nombre de Carlos Alberto Mosse, colaborador cercano a Sarghini, pero se esperaba la bendición de Néstor Kirchner. Continuará en su cargo también el titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Alberto Abad. Comienza así una nueva etapa en la gestión de Lavagna, donde deberá definir varios temas clave. Ya no podrá postergar decisiones, pensando en el final de la gestión de Eduardo Duhalde. Entre otros temas deberá definir rápidamente el futuro del sistema financiero, la reforma impositiva y un acuerdo con el FMI.

Roberto Lavagna perdió ayer el manejo de un área clave: la del control de los servicios y tarifas. Pero sumó a la estructura del Ministerio de Economía la mayor parte de lo que era hasta ahora, la cartera de Producción que conducirá Aníbal Fernández.

Lavagna será así junto con Ginés González García en Salud, el único ministro que sobrevivirá en el mismo lugar a la gestión de Eduardo Duhalde y el principal responsable para el «Nuevo modelo de la producción» bautizado en conjunto por el actual presidente. Más teniendo en cuenta que Eduardo Duhalde se dedicará, según prometió, a recorrer el país. En esta segunda etapa de su gestión, Lavagna continuará manejando las secretarías de Finanzas, Hacienda, Coordinación, Política Económica y Legal y Técnica; y sumará las de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos; de Industria; de Competencia, la Desregulación y la Defensa del Consumidor; y de la Pequeña y Mediana Empresa y Desarrollo Regional, que estaban bajo la órbita de Producción. Por otra parte, Economía pierde las áreas de Comunicaciones y Energía que pasarán al nuevo Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, a cargo del arquitecto santacruceño Julio de Vido.

De los cuadros que acompañaron a Lavagna en Economía, hasta el momento, el único funcionario que anunció públicamente su decisión de abandonar la cartera es el secretario de Hacienda, Jorge Sarghini; que podría ser reemplazado por Carlos Alberto Mosse, designación que deberá ser bendecida antes por Kirchner.

Hace 15 días Roberto Lavagna y Sarghini tuvieron una reunión en Economía para resolver este tema. La idea del ministro era que siga, por lo menos hasta que se negocie el próximo acuerdo con el Fondo Monetario. Sarghini no aceptó porque prefiere ir al Congreso a integrar la comisión de Presupuesto de Diputados (está 17º en la lista del PJ de Buenos Aires), cumpliendoademás con una promesaque había asumido con Duhalde cuando aceptó ser secretario de Hacienda.

Mosse es ahora (y desde hace cuatro meses) director secretario del Banco Provincia (número tres en la escala del directorio). Es licenciado en economía de la Universidad de La Plata y tiene un perfiltécnico y fiscalista. Es oriundo de Benito Juárez y políticamente está cerca de Felipe Solá. Pero todo está sujeto a que lo apruebe Kirchner.

Entre los que permanecerán en el cargo figura el actual secretario de Política Económica y viceministro de Economía, Oscar Tangelson (que podría ser secretario de Industria o de Producción), debido a su relación con los equipos técnicos de Kirchner. Políticamente antes y durante la campaña, Tangelson desarrolló también una relación muy pulida con Hilda Chiche Duhalde y con el justicialismo bonaerense. También permanecerá en su cargo el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, con la misión de la reestructura de la deuda pública en default.

El titular de la
Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP),Alberto Abad, continuará también en su puesto, y comandará el proyecto de autonomía del organismo recaudador. Eventualmente la AFIP sumaría el manejo del Instituto Nacional de Recaudación de la Seguridad Social (INARSS) para concentrar en una sola repartición toda la recaudación impositiva y previsional.

• Secretario

Dentro de las áreas que ahora incorpora Economía, se especulaba ayer que Federico Poli, actual jefe de asesores de Lavagna podría conducir la Secretaría de Industria y Producción, o colaborar directamente con Tangelson si éste dirige esta repartición. En el área financiera, aún resta definir quién se hará cargo del Banco de la Nación.

Lavagna, que llegó al gobierno de Eduardo Duhalde en abril del año pasado en medio de la crisis; comenzará su segunda etapa de gestión. La diferencia fundamental ahora será que muchos de los capítulos que no terminaron de cerrarse durante la administración Duhalde tendrán que definirse; ya que habrá un panorama de cuatro años por delante, en lugar de algunos meses.

Entre otras cuestiones fundamentales, Lavagna deberá encarar casi inmediatamente las negociaciones con los acreedores de la Argentina, que esperan pacientemente su turno para discutir condiciones de pago de la deuda desde que Adolfo Rodríguez Saá declaró el default en la última semana de 2001
. También tendrá que negociar un acuerdo con el FMI más largo del que vence en junio próximo, y que sirvió para que Duhalde terminara en paz sus relaciones conflictivas con el organismo financiero internacional.

Tendrá además que definir los términos de la propuesta de reforma impositiva y previsional, dos proyectos que igualmente tendrán que ser discutidos en el Congreso
.

También Lavagna tendrá que trabajar sobre el futuro del sistema financiero, basado fundamentalmente en la definición del proyecto de ley de compensación a los bancos por la pesificación asimétrica que fue enviado al Poder Legislativo hace un mes cuando se lanzó el final del « corralón».

El ministro de Economía deberá encontrarle una solución al «cuello de botella» generado por el modelo de crecimiento basado en la sustitución de importaciones y las exportaciones de bienes de escaso valor agregado
. Sabe, tal como lo escribió en sucesivos trabajos, que este esquema es válido sólo durante un período de tiempo, pero que no garantiza el crecimiento sostenido de la economía a largo plazo. Una de las cuestiones fundamentales en este tema, será entonces coordinar la salida de este modelo junto con la visión de la necesidad de mantener un dólar a 3 pesos como piso.

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