Lavagna salió a calmar las privatizadas
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•Proyecto
Aunque el tema no se abordó en la reunión de ayer, según algunos trascendidos, Lavagna prometió que, en el marco de la renegociación su cartera prestará «mayor atención» a los servicios, cuyos representantes fueron convocados. Estuvieron presentes los presidentes de: Aguas Argentinas, Edenor, Edesur, Edelap, Camuzzi, Telefónica, Telecom, MetroGas, Gas Natural Buenos Aires Norte, Transener, Transportadora de Gas del Norte y Transportadora de Gas del Sur.
Por el gobierno también participaron de la reunión el viceministro de Economía, Alberto Devoto y el coordinador de la comisión renegociadora, Alberto Biagosh.
A primera hora de la mañana, las distribuidoras eléctricas, controladas por accionistas privados, que operan en todo el país, reclamaron ayer la adecuación «en forma inmediata» del margen que perciben dentro de las tarifas de luz.
Lo hicieron a través de ADEERA que preside el titular de Edenor, Fernando Ponasso. La comunicación de la entidad marcó una presión sobre el gobierno mayor a la que se venía registrando, y puso de manifiesto el creciente malestar de las empresas por la falta de algún «sendero», como dicen los empresarios, para reconstituir su ecuación económica.
Según las distribuidoras eléctricas:
• con la devaluación, los insumos se incrementaron en 70%.
• el stock de materiales no pudo ser repuesto y se corre el riesgo de que ante una contingencia importante, «el servicio demore mucho más tiempo en reponerse».
• no hay financiación para las obras y mantenimiento de redes.
• los ingresos se encuentran comprometidos por la aceptación obligatoria de bonos provinciales.
Las empresas también se manifestaron en contra del proyecto de ley que prohíbe cortar los servicios públicos por falta de pago.
Según un cálculo simplificado, se estima que entre 20% y 30% de la facturación de las empresas eléctricas se vería comprometido si el proyecto se convirtiera en ley.
Esta preocupación es compartida por las empresas privatizadas no eléctricas. «El proyecto -dijeron en una empresa de gases una absoluta inequidad, no contempla ningún esfuerzo del Estado y no advierte que sin recursos, el servicio se verá afectado tanto para el que paga como para el que no paga». Sin aportes de los accionistas, con las tarifas pesificadas y congeladas, con fuertes subas en insumos y en varios casos, alto endeudamiento en dólares en el exterior, las empresas privatizadas podrían pasar del «default financiero» al «default operativo», con afectación de los servicios, sin que el Estado cuente con recursos para afrontar una emergencia.




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