Debutan Lelites: mientras negocia en EE.UU., Guzmán sale mañana a ampliar el fondeo

Economía

Con el debut de las Letras de Liquidez del Tesoro (Lelites), un nuevo instrumento de muy corto plazo destinado exclusivamente a fondos comunes de inversión (FCI), el equipo de Martín Guzmán saldrá mañana al mercado a intentar ampliar el endeudamiento neto de octubre para contener el crecimiento de la participación de la emisión monetaria en el fondeo del Tesoro.

En una licitación en la que casi no enfrentará vencimientos de deuda en pesos, el Ministerio de Economía buscará apuntalar un programa financiero que se complicó en los últimos meses. Ocurrirá en plena visita de una nutrida delegación oficial a Estados Unidos para avanzar en la negociación de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, que tiene como uno de sus ejes claves el financiamiento del fisco.

La Secretaría de Finanzas optó esta vez por un menú de cinco instrumentos para ir en busca de al menos $20.000 millones. Reabrirá dos Letras a Descuento (Ledes) a enero y febrero, y una Letra indexada a la inflación (Lecer) a junio próximo. Asimismo, ofrecerá un Bono a tasa Badlar a febrero de 2023. En cada uno de estos cuatro títulos, que saldrán sin precios mínimos ni máximos, apunta a colocar $3.000 millones, aunque el monto es ampliable.

Pero la gran novedad pasa por el quinto instrumento, las Lelites: en este caso serán a sólo 21 días de plazo y los funcionarios esperan colocar $8.000 millones, también ampliables. En estas letras, el precio de colocación se conoce de antemano y los administradores de FCI que decidan suscribirlas lo harán por adhesión, es decir, sólo deberán indicar la cantidad que quieren comprar. Costarán $980,95 por cada $1.000 de valor nominal, lo que equivale a una tasa del 33,75% anual.

Como adelantó Ámbito, las Lelites son exclusivas para FCI. Por resolución de la Comisión Nacional de Valores, podrán suscribir en este instrumento hasta un 15% de sus carteras. Como la industria de fondos comunes administra $3 billones, el tope que podría captar el Tesoro mediante estas letras es de casi $450.000 millones, aunque en Economía evitaron precisar cuál es la estimación que manejan. Se trata de títulos intransferibles, con plazo máximo de 30 días y precancelables en hasta un 40% del saldo invertido.

La primera vuelta de la licitación se realizará este jueves. El viernes, los aspirantes a creadores de mercado podrán suscribir hasta un 20% adicional de lo adjudicado en la víspera en los instrumentos que forman parte del programa de market makers (las Ledes y la Lecer). La liquidación de lo colocado en ambas instancias se liquidará el lunes. Ese día, según datos de la Oficina de Presupuesto del Congreso, el Gobierno afrontará el pago de $12.616 de intereses por los bonos TO23 y TO26. Esta semana sólo vencen $500 millones del Bocon PR13.

Fuentes oficiales destacaron que, al no enfrentar compromisos abultados, el grueso de lo captado en esta operación será financiamiento neto directo para el Tesoro. La semana pasada, en la primera licitación de octubre, Economía obtuvo $31.076 millones de fondeo neto. Así, logró revertir los magros resultados de las colocaciones de agosto y septiembre, meses en los que se redujo el ritmo de rollover y se aceleraron los pedidos de asistencia del Tesoro al Banco Central para cubrir el déficit fiscal.

Tras la colocación de la semana pasada y la devolución de $75.000 millones de adelantos transitorios al BCRA realizada el jueves, el mix de financiamiento acumulado en el año se compone en un 70% de emisión monetaria y un 30% de deuda en pesos. De esta forma, el peso de la emisión se ubica 10 puntos por encima de la pauta presupuestada por Guzmán para 2021. Con las Lelites, el Gobierno suma una nueva herramienta para intentar apuntalar el financiamiento en el mercado y acercarse lo más posible a la meta de fondear el déficit en un 60% con giros del Central y un 40% con deuda.

Guzmán busca acotar los pedidos al BCRA bajo la premisa de que una mayor impresión de pesos sumaría presión al dólar. Pero la reducción de la emisión es también una de las clásicas exigencias del FMI, que está presente en la negociación en curso.

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