Llegará hoy el canciller de España para hablar de deuda
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Kirchner y Bielsa festejarán con su visitante la nominación de Carmelo Angulo Barturén como nuevo embajador español en Buenos Aires: espejo de Carlos Bettini (quien seguramente asumirá su embajada en Madrid una vez que Moratinos regrese), Angulo es un representante pensado a la medida del paladar oficialista argentino, por su relación con Eduardo Duhalde y con muchos integrantes del gobierno actual. A propósito de duhaldistas, tal vez comenten también los grandes e infructuosos esfuerzos que está haciendo el ex embajador en España, Abel Parentini Posse, para que la Cancillería lo designe oficialmente como colaborador del caudillo de Lomas. Difícil que lo logre después de haber dicho que el regalo de Kirchner para la boda de Felipe de Asturias (dos saleritos) fue «débil».
Más allá de estas fruslerías, la visita del canciller español servirá para un último intento por salvar del naufragio la negociaciones comerciales entre la Unión Europea y el Mercosur: están empantanadas, y la incorporación de los países del Este al Consejo de Europa a partir del próximo octubre hacen improbable cualquier avance. Bielsa querrá que Moratinos se convierta en abogado del bloque sudamericano ante el resto de la Unión, algo que no consiguió el gobierno brasileño en julio pasado.
¿Habrá algún anuncio de inversiones por parte del ministro Moratinos? Cabe el interrogante, porque cuando pasó por Brasilia prometió u$s 500 millones para el año próximo. Es posible que en Buenos Aires sea más modesto: antes que anunciar inversiones nuevas, los españoles vienen reclamando mayor respeto por las antiguas. Se quejan del aumento en las retenciones, sobre todo, al petróleo (Repsol), del cambio de régimen impositivo para algunas actividades como la aeroportuaria, de la demora en el ajuste en las tarifas de las pritavizadas y, ahora, de la pretensión de sancionar un nuevo régimen para los servicios públicos.
El gobierno local enfatizará otros aspectos de la relación. Bielsa pondrá el acento en un convenio social sobre protección de ciudadanos de ambos países por el cual un español tendrá los mismos derechos en la Argentina que un ciudadano local y viceversa. Tal vez, consiga también alguna buena noticia de sus gestiones para blanquear a los conciudadanos indocumentados que viven en España.
Como sucede en estos tiempos, un capítulo de la conversación entre Moratinos y los funcionarios locales estará referido al Congreso de la Lengua, que debe realizarse en Rosario en noviembre. A pesar de que lo presidirá Cristina Kirchner y de que participará el rey de España, la semana pasada un funcionario de la Real Academia de la Lengua dijo que «ya que el gobierno argentino decidió no poner plata, es posible que no se realice». El visitante de hoy quiere salvar a la monarquía de ese papelón.




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