10 de septiembre 2004 - 00:00

Llegará hoy el canciller de España para hablar de deuda

José Luis Rodríguez Zapatero
José Luis Rodríguez Zapatero
Miguel Angel Moratinos, el ministro español de Asuntos Exteriores, llegará hoy a la Argentina y permanecerá aquí por pocas horas. La visita constituye la primera de importancia que realiza al país un integrante del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. El canciller socialista -un diplomático profesional que tuvo responsabilidades en las negociaciones de Medio Oriente por encargo de la Unión Europea- se entrevistará con Néstor Kirchner y con Rafael Bielsa, con quien ofrecerá una conferencia de prensa.

También participará de una reunión en la Cámara de Empresas Españolas y de una recepción en la Embajada de España.

Será una visita matizada, que ya comenzó a perfilarse cuando Moratinos, un diplomático profesional que milita en el PSOE, anticipó al diario «El País» que «exigiría» a Néstor Kirchner que restablezca su relación con el Fondo Monetario Internacional. Bielsa se encargó de hacerle saber al visitante que el Presidente se había enojado con esa manifestación, a lo que el español contestó diciendo que «se trató de una expresión constructiva». Vale la mención: Moratinos llega cuando también el gobierno brasileño le pide al de Kirchner que normalice su frente externo en materia financiera. Por lo visto, en el PSOE y en el PT no hacen con la relación con el Fondo o con los acreedores una profesión de fe ideológica.

• Comparación

A propósito de Brasil, acaso ese país sea también un buen punto de comparación para ponderar la llegada el canciller de Zapatero. En principio, porque Moratinos estuvo en Brasilia antes que en Buenos Aires (en el mes de julio, cuando también visitó Bogotá). Allí concurrió con media docena de diputados y con varios de los miembros de su staff, y ratificó la «alianza estratégica» que se había sellado con Lula durante la presidencia de José María Aznar. En cambio, a la Argentina Moratinos llega con un solo colaborador y, eso sí, la compañía de Miguel Solbes, el principal asesor de Zapatero en materia económica (un ex investigador del BBVA que no consiguió controlar el Ministerio de Hacienda). Pero, durante esa visita, el ministro español desairó al gobierno de Lula en una de sus pretensiones más evidentes en el plano internacional: la conquista, en algún momento, de una butaca permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Moratinos hablará del FMI, demostrando que un socialista puede ser abogado de un « popular» (Rodrigo de Rato) y, más específicamente, de la situación de las empresas españolas de servicios públicos, que plantean diversos reclamos al gobierno -algunos de ellos se tramitan en tribunales internacionales, como el del CIADI-. Si bien España no es un país con gran densidad de acreedores privados, ese dato no debe llamar a engaño: la Argentina le debe u$s 2.000 millones al propio Estado español (siempre se habló de u$s 1.000 millones para evitar costos políticos en Madrid), aportados por Aznar al blindaje de José Luis Machinea. Esa suma ahora se discute en el Club de París, y Kirchner prefiere no detenerse en su tratamiento alegando que se trata de compromisos de la «herencia recibida».

Kirchner y Bielsa festejarán con su visitante la nominación de Carmelo Angulo Barturén como nuevo embajador español en Buenos Aires: espejo de Carlos Bettini (quien seguramente asumirá su embajada en Madrid una vez que Moratinos regrese), Angulo es un representante pensado a la medida del paladar oficialista argentino, por su relación con Eduardo Duhalde y con muchos integrantes del gobierno actual. A propósito de duhaldistas, tal vez comenten también los grandes e infructuosos esfuerzos que está haciendo el ex embajador en España, Abel Parentini Posse, para que la Cancillería lo designe oficialmente como colaborador del caudillo de Lomas. Difícil que lo logre después de haber dicho que el regalo de Kirchner para la boda de Felipe de Asturias (dos saleritos) fue «débil».

Más allá de estas fruslerías, la visita del canciller español servirá para un último intento por salvar del naufragio la negociaciones comerciales entre la Unión Europea y el Mercosur: están empantanadas, y la incorporación de los países del Este al Consejo de Europa a partir del próximo octubre hacen improbable cualquier avance. Bielsa querrá que Moratinos se convierta en abogado del bloque sudamericano ante el resto de la Unión, algo que no consiguió el gobierno brasileño en julio pasado.

¿Habrá algún anuncio de inversiones por parte del ministro Moratinos? Cabe el interrogante, porque cuando pasó por Brasilia prometió u$s 500 millones para el año próximo. Es posible que en Buenos Aires sea más modesto: antes que anunciar inversiones nuevas, los españoles vienen reclamando mayor respeto por las antiguas. Se quejan del aumento en las retenciones, sobre todo, al petróleo (Repsol), del cambio de régimen impositivo para algunas actividades como la aeroportuaria, de la demora en el ajuste en las tarifas de las pritavizadas y, ahora, de la pretensión de sancionar un nuevo régimen para los servicios públicos.

El gobierno local enfatizará otros aspectos de la relación. Bielsa pondrá el acento en un convenio social sobre protección de ciudadanos de ambos países por el cual un español tendrá los mismos derechos en la Argentina que un ciudadano local y viceversa. Tal vez, consiga también alguna buena noticia de sus gestiones para blanquear a los conciudadanos indocumentados que viven en España.

Como sucede en estos tiempos, un capítulo de la conversación entre Moratinos y los funcionarios locales estará referido al Congreso de la Lengua, que debe realizarse en Rosario en noviembre. A pesar de que lo presidirá Cristina Kirchner y de que participará el rey de España, la semana pasada un funcionario de la Real Academia de la Lengua dijo que «ya que el gobierno argentino decidió no poner plata, es posible que no se realice». El visitante de hoy quiere salvar a la monarquía de ese papelón.

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