15 de mayo 2003 - 00:00

Lo que se dice en las mesas

La sorpresa de los operadores en el mercado cambiario fue la participación ayer del Banco Nación comprando cerca de u$s 60 millones. Se especulaba en las mesas con que fue una compra para el Tesoro (por un próximo vencimiento de deuda) pero la realidad pasaría porque la entidad oficial está creciendo fuerte en depósitos y tiene mucha liquidez. Entonces como el Banco Central está muy cerca de alcanzar el límite estipulado con el FMI para emitir pesos y compra de dólares, sale el Nación a sostener el precio de la moneda norteamericana. No es algo grave y, por lo menos, ese aumento en los depósitos no se destina a financiar el Tesoro o a comprar Letras, como hiciera Domingo Cavallo durante la gestión De la Rúa.

• Precisamente ayer en una reunión de directores del Banco Central se descontaba que será menor, por la incertidumbre política, la intervención que deberán realizar para sostener al dólar. Ayer de hecho se confirmó esta visión con compras por u$s 12 millones. Es el tema de preocupación principal del Central la forma de estabilizar el tipo de cambio en los valores actuales sin que por ello desemboque en inflación. «Lo mejor que le pudo pasar al Banco Central fue esto: algo de incertidumbre para que ceda la oferta masiva de dólares al país», ironizaba anoche un operador de un banco norteamericano.

En bancos las conversaciones además pasan por la resolución que tomará la entidad que preside Alfonso Prat-Gay, respecto de las exigencias de capital adicional que les debe requerir para seguir operando. El compromiso asumido con el Fondo Monetario pone como fecha límite para hacerlo justo el día de hoy, pero trascendió que recién la semana próxima se dispondría esa medida. No habrá fuertes requerimientos: en la actual situación, sin la compensación del gobierno por la pesificación, los bancos extranjeros no están muy dispuestos a seguir aportando dólares al país y los locales no tienen crédito o fondos para hacerlo. Por eso es que ya se descuenta que esa nueva norma será muy gradual y de cumplimiento a lo largo de un plazo que, como mínimo, será de tres años.

• Las tasas de los plazos fijos siguen a la baja y los operadores descuentan que estarán por debajo de 10% anual para 30 días en dos o tres jornadas más. Ayer clausuraron en 12%-13% bajando otro escalón, en tanto que ya los depósitos a seis meses pagan menos de 20% (18% en promedio). Esto, más lo que pueda acontecer en lo político, es lo que puede determinar la menor intervención del Banco Central.

Obviamente circularon por e-mail ayer los análisis de varios bancos -confidenciales por las opiniones vertidas- haciendo estimaciones sobre la economía bajo la gestión de Kirchner. Firmado por las siglas «DL», un informe de una entidad europea destacaba que «más allá de la renuncia de Menem, el próximo presidente será débil, por la fragmentación actual del PJ, y la composición del Congreso». Anticipa además que «es de prever un enfrentamiento entre Kirchner y Duhalde para adelante». Además el economista asegura que «Kirchner tendrá su luna de miel pero tan pronto como empiece a renegociar la deuda o tratar de poner un programa fiscal en línea con lo que se decida pagar de la deuda, no será creíble». «Continuará la historia de boom y derrumbe», concluye.

• Sólo hubo recomendaciones ayer para determinadas acciones. Por ejemplo se destacaba a Telecom como buena alternativa ya que la renuncia de Menem y por ende la mayor incertidumbre bajo la gestión Kirchner con 22% de votos, no puede ser mejor noticia para los tenedores de ese papel. La razón: está ofreciendo una reestructuración de deuda a sus acreedores, los que para aceptar deben hacer ciertos sacrificios. Con el panorama aún poco claro a futuro, hay una alta probabilidad de que corran a aceptar la oferta de Telecom con el fin de recuperar algo de lo invertido. Incluso se destacaba que no sería extraño que esa empresa deba aumentar la oferta ante el eventual éxito que tendría en el actual contexto. Lo mismo se da para la renegociación de la deuda: mientras peor esté el país, más fácil es lograr el acuerdo de acreedores. Mejor situación, más exigen.

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